Carlos Zanón: "Hacer un Carvalho es un 'blockbuster'"

Asume en «Problemas de identidad» el reto de seguir la legendaria serie creada por Vázquez Montalbán

Carlos Zanón / Foto: Carlos Ruiz
Carlos Zanón / Foto: Carlos Ruiz

Asume en «Problemas de identidad» el reto de seguir la legendaria serie creada por Vázquez Montalbán.

Pepe Carvalho ha vuelto, si es que alguna vez se fue. Es ahora Carlos Zanón quien asume el nada fácil reto de dar nueva vida al personal detective urbano creado por Manuel Vázquez Montalbán. «Problemas de identidad», publicada por Planeta, es una novela en la que resurge, pero llevado a la Barcelona de 2017 donde hay todo tipo de banderas colgadas en los balcones. Ayer Zanón habló con este diario del detective con oficina abierta en la parte baja de las Ramblas y de la estela de Vázquez Montalbán.

–¿Era consciente de dónde se metía aceptando el encargo de revivir a Carvalho?

–La verdad es que no. Era más lo que la gente me iba diciendo. Pensaba que podía ser divertido y un reto. Igual de una manera un poco tonta se me vino a la cabeza el Batman de Christopher Nolan o lo que hacen en comics. Es decir, se trataba de hacer un Carvalho, no una novela de Vázquez Montalbán. Era algo que sí podía hacer. Era consciente de todo esto en los últimos días, pero no cuando acepté el reto llevando bien el tema.

–En alguna ocasión ha comentado que le aconsejaron que no se atreviera nunca con Carvalho.

–Porque yo ya tenía una carrera y acababa de fichar por Salamandra. Si salía mal me podía lastrar un poco. Pasa también que hay gente a la que, pese a que escribas un libro maravilloso, no les va a gustar tu trabajo porque no confiaban en el proyecto de resucitar el personaje, algo que entiendo. Sin embargo, siempre pensé que esto podría resultar divertido, que me permitía hacer cosas que nunca había hecho, como es un policial. Nunca había trabajado la primera persona, ni dos ciudades como pasa aquí con Barcelona y Madrid. Esto te daba la posibilidad de trabajar en un «blockbuster». Es como si eres director y te dan la oportunidad de rodar un Indiana Jones.

–¿Cómo fue el proceso de investigación para entrar en el mundo de Carvalho?

–Me leí los «Carvalhos» y busqué un poco sobre cómo empezó el personaje. Al tener claro lo de la primera persona, cuando descubrí que los personajes se habían perfilado en sus columnas de «Interviú» en ese juego en el que Vázquez Montalbán es un personaje y el vecino del piso de arriba es un detective, pensé voy a ir por este terreno. Al principio hubo mucha gente que me quiso aconsejar, desde policías a cocineros, carvalhianos de pro y me di cuenta de que si empezaba por ahí me iba a quedar paralizado. Tenía que intentar sacar a Carvalho de dentro de los libros y volverlo a meter, además de que la novela fuera importante e incluyera mis obsesiones y mis fantasmas.

–No aparece con nombre y apellidos, pero en «Problemas de identidad» el personaje del Escritor es Manuel Vázquez Montalbán.

–Sí, es ese juego metaliterario de ya que vamos a hacer un artificio hacerlo de esta manera. También he querido hablar de un tema que me interesa como es el hecho de que cuando escribes llega un momento en el que la gente te cree conocer por lo que escribes y también por cómo eres. Es entonces cuando dudassobres quién eres tú: lo que sale en los libros o el del día a día. Me gustaba la idea de que el personaje hablar con su creador y esa mezcla de amor y odio. A veces no sabes si la vida está copiando al arte o es el arte el que copia a la vida. En realidad, todos besamos como hemos visto en las películas.

–¿Qué dificultades añadidas ha tenido en esta novela?

–El hecho de hacer una policiaca, que una de las subtramas fuera un asesinato y hubiese cierta intriga. Eso ha sido la principal dificultad, no el personaje, porque Carvalho ya es un tipo bastante potente que permite mucho juego. Por ejemplo, conecté muy pronto con el sentido del humor y la poesía.

–¿Qué tiene en común con Pepe Carvalho?

–Un sentido del humor muy de Barcelona, socarrón. Es un poco como todos los que hemos aprendido a reír con Woody Allen, con réplicas rápidas y brillantes: conectas por ahí. Carvalho es un poco cascarrabias, nada frívolo, y eso eran cosas que me resultaban cercanas. Por ejemplo, que odiara «MasterChef» me resultaba cercano.

–Ha mantenido la idea de Barcelona como algo más que un decorado.

–Es Barcelona como una ciudad que lucha contra sí misma, contra su reflejo. Ya no es una ciudad derrotada sino que se gusta a sí misma, repleta de turistas.

–También aparece Madrid como escenario.

–Sí, y por muchas razones. A nivel personal quería probarme en otra ciudad, y que no fuera de cartón piedra. Todas mis novelas suceden en Barcelona, por lo que quería salir fuera. La obra está ambientada en un momento en el que todo es como un viaje en AVE entre Madrid y Barcelona. He querido crear un diálogo entre dos ciudades para mirarse unos a otros o no entenderse.

–¿Continuará con Carvalho?

–El encargo era de un libro, y esa era mi idea. Quizá al final la gente puede que solamente me recuerde por Carvalho. Me he divertido bastante. Ya veremos el futuro. Me gusta mucho esa idea tan inteligente de las nuevas novelas de James Bond que son buenísimas y que cada una tiene un autor distinto.

–¿Es cierto que no le gusta la novela «Asalto al comité central»?

–Me parece un coñazo.