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"Abuelos": No te jubiles a los 60, emprende

Santiago Requejo debuta con «Abuelos», una cinta que apuesta por la incursión laboral de los mayores.

Santiago Requejo debuta con «Abuelos», una cinta que apuesta por la incursión laboral de los mayores.

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Sin experiencia, sin plan de negocio y sin local pero con un porcentaje de ganas e ilusión lo suficientemente elevado como para agarrarse a la trampa del emprendimiento, tres hombres que rozan los 60 se ven abocados a replantearse su futuro laboral y se lanzan a la apertura kamikaze de una guardería en el debut cinematográfico de Santiago Requejo, «Abuelos». En una cinta que, leyéndose en clave irónica es capaz de adquirir una mayor profundidad que la que parece tener en un principio, el director debutante reivindicca el papel en ocasiones invisible adjudicado a una generación cuya vida empieza y acaba con la misma cifra; 60.

Quien no llora no mama

A Isidro (interpretado por un entrañable y realista Carlos Iglesias), la crisis le expulsó del mercado laboral y lleva dos años sin recibir ofertas de trabajo. En esa necesidad de volver a sentirse útil es precisamente donde encontrará el empuje para convencer a Arturo, un prestigioso escritor de novelas pastelosas y a Desiderio, un compañero jubilado que manifiesta unas ganas muy oportunas de ser abuelo, en un viaje por las sillas y los despachos del «coworking» y por un reedescubrimiento de las habilidades personales que el mercado se encargará estratégicamente de convertir en producto. «Desde el principio me pareció un tratamiento muy original del tema y muy atípico precisamente por la juventud del director que lo estaba poniendo en marcha. El personaje de Isidro además es muy cercano a la realidad que yo conozco», comenta Carlos Iglesias. El inolvidable director de «Un franco catorce pesetas», reconoce las dificultades que supone tamaño atrevimiento como el de arriesgar dinero propio a la hora de poner en marcha un negocio, pero también el coraje que hace falta tener para hacerlo: «Mi personaje arriesga su patrimonio, su propia casa ateniéndose a la falta de palabra del local por ejemplo. Lo que está claro es que el que no llora no mama y el que no se mueve se queda estancado y no sé si todo esto tiene que ver con el neoliberalismo, pero lo que sí que tengo claro es que resulta de vital importancia tener una actitud de empuje, de lucha por conseguir los sueños que tienes, porque esta sociedad no te regala absolutamente nada», indica con firmeza. A pesar de su participación en infinidad de series de televisión, películas y obras de teatro, Iglesias conoce bien lo que implica la espera y la incertidumbre del teléfono: «Yo mismo he sido emprendedor. Y precisamente porque estaba cansado de que no sonara el teléfono, decidí mover yo mi propia vida en función de los proyectos que me interesaban, aunque fuera muy difícil de lograr. Hacer proyectos que te entusiasman a pesar de esas dificultades que comento, consigue que le encuentres sentido al hecho de levantarte cada mañana», concluye.