Historia

«Asalto al poder»: Esta casa es una ruina

Director: Roland Emmerich. Guión: James Vanderbilt.Intérpretes: Channing Tatum, Maggie Gyllenhaal, Jamie Foxx, James Woods, Joey King. Duración: 131 minutos. EE UU. 2013. Acción.

«Objetivo: la Casa Blanca». Sí, Emmerich bien podría haber titulado su nueva película igual que la estrenada hace unos meses por Antoine Fuqua (en defensa del director nacido en Alemania, digamos que el de la versión original es «White House Down»), pero, claro, no esta bien eso de repetir. ¿Era, pues, necesaria una cinta tan parecida en cuanto a las mismas y escasamente creíbles trapisondadas aunque con ligeras variaciones? Hay, sin embargo, una importante en cuanto al mensaje: mientras Fuqua se limitaba a demostrar por millonésima vez que un hombre, estadounidense, ya puestos, puede convertirse en héroe durante el transcurso de pocas horas y acabar él solo con los enemigos de todo un país por muy mala leche que tengan, el autor de «El día de mañana» aprovecha la ocasión al volar de nuevo por los aires el edificio símbolo del poder mundial para criticar de manera ligera la política exterior de Obama e insinuar que los enemigos ya no están fuera, sino dentro; ojo con Youtube. El pretexto está servido, pues, y las vistosas explosiones, los tiroteos y las secuencias milagrosas se suceden a ritmo endiablado mientras la cinta, protagonizada por un agente del servicio secreto cuya inteligente y redicha hija se encuentra dentro de la residencia entre los golpistas, y el propio presidente de la nación, deriva en una clara «buddy movie» al compás de los teóricamente jocosos comentarios del político (que aparece con unas famosas deportivas medio largometraje). Por mucho que Michelle ande encantada, dicen, con que su marido tenga el rostro cinematográfico de Jimmy Foxx y Emmerich maneje siempre con solvencia los cotarros «exploi», repetimos: ¿tan poco cuesta, en serio, arramblar con la Casa Blanca? Pues pueden y podemos ir listos con tanto dar ideas.