Cine

Un agosto para burlar la censura

La Filmoteca programa 21 títulos históricos dentro del ciclo sobre películas transgresoras

Sobre estas líneas, «Lolita» y al lado «La dolce vita»
Sobre estas líneas, «Lolita» y al lado «La dolce vita»

Cuando los ojos grotescos de los hombres deciden mirar lo prohibido, algo extraordinario ocurre

Cuando los ojos grotescos de los hombres deciden mirar lo prohibido, algo extraordinario ocurre. El cine siempre se ha basado en ese extraordinario, en poder mirar lo prohibido, ya sea la vida íntima de las personas sin ser visto, como sus deseos, faltas, fobias y fetiches. El cine es lo prohibido y nunca debería haber existido, pero como lo ha hecho, convertirlo en algo tabú es grotesco por definición, tan retórico como ridículo. La censura ha intentado de muchas formas evitar la proliferación de ciertas imágenes, ciertas historias en el cine, pero su intento era tan incongruente sin censurar y prohibir el cine al compelto, que el escándalo ha acabado por ser la censura. El señor Hays, que dio nombre al Código Hays, es hoy mucho más repudiado socialmente que cualquiera de las películas que no dejó que fueran como querían ser en los años 30, 40 y 50.

El verano es la época del año para la deshinibición y la fantasía, y el momento perfecto para reírse de esa censura que intentó, sin éxito, desmerecer los logros artísticos de grandes películas transgresoras en su intento de mostrar lo prohibido. La Filmoteca inició en julio el ciclo «Les escletxes de la censura» y en agosto sigue su devoción por este tipo de filmes, de todas las épocas y todas las latitudes, con una nueva remesa de 21 títulos indispensables para saber que nos escandalizaba y que nos escandaliza todavía cuando íbamos al cine.

El 2 de agosto arranca este fenomenal ciclo con «The Outlaw», la película que dio a conocer a Jane Russell, antes de que fuera eclipsada por completo por Marylin Monroe en «Los caballeros las prefieren rubias» . Dirigida por el magnate y sociópata Howard Hughes, la sensualidad exuberante de Russell hizo que la Motion Picture Association of America (MPAA) prohibiese su exhibición. Hughes, como buen sociópata, dijo que la ley no iba con él y exhibió la película igualmente, comenzando una cadena de acusaciones, demandas y juicios que hicieron que nadie más se atreviese a desafiar a la MPAA. No todos eran magnates para los que el cine era una afición y no podían ser tan valientes.

El mismo día 2 se exhibirá el interesantísimo documental «Corten 21 metros de chinos», de Ferran Alberich. La cinta recoge el metraje cortado por la censura en los últimos 20 años de franquismo, olvidado y descubierto después en la antigua sede del ministerio de Información y Turismo.

El documental consigue subir los colores por lo que la censura llegó a hacer con dichas películas.

Hay ejemplos de todos los tipos dentro del ciclo. Por ejemplo, el miércoles se programa a las 19.00 horas «Saló o los 120 días de Sodoma», de Pasolini, basado en el libro homónimo del marqués de Sade. El artista italiano estaba harto de la versión amable y divertida que había hecho del erotismo en su llamada «Trilogía de la vida» y busco su reverso sucio y cruel. Pasolini creía que la sociedad de consumo ya había arrasado con la moral y las costumbres y era anacrónico mostrar el erotismo como algo natural y divertido.

Una de vampiras

Uno de los hitos del ciclo es «Les vampires, epidodios 1, 2 y 3», cinta en forma de serial del año 195 que enamoró a los surrealistas y que mostraba a una vampiresa vestida con un vestido muy ceñido y alas de murciélago haciendo esas cosas por las que los vampiros se han convertido en epítomes del deseo y la pasión. Dirigida en plena I Guerra Mundial, la película era un «thriller» de misterio que consiguió fervientes seguidores y que hoy es una obra de culto.

A partir de aquí, el ciclo incluye «La Dolce Vita», la obra maestra de Fellini, que al mismo escandalizaba al Vaticano y ganaba el festival de Cannes. También se exhibirá esa extraña y maravillosa «El imperio de los sentidos», de Nagisha Oshima, que puso al Japón de 1976 de pies a cabeza. «Lolita», (1962) de Kubrick; «Arroz amargo» (1948), con la gran Silvia Mangano; «La mujer invisible», de 1950; «Flesh», de la factoría Warhol o los documentales «Inside deep throught» y «This movie is not rated yet», completan este refrescante ciclo.