Desastre (post) moderno

Joan Didion esboza en «Su último deseo» un mundo amenazante y vengativo

Como dijo un crítico en «The Guardian» yo también leí este thriller moral e intelectual dos veces; por puro placer en ambos casos. No en vano estamos ante una de las observadoras más lúcidas de la vida política, social y cultural estadounidense, como lleva demostrando en todas sus entregas. Para estas páginas ha creado un mundo amenazante donde el lector queda retenido por las sombras y atrapado en un síndrome literario de Estocolmo en el que no le queda otro remedio que entregarse a la autora.

Elena McMahon es una mujer egocéntrica y despersonalizada. Una periodista casada con el heredero de una gran fortuna petrolera y partícipe del mundo de los negocios y el entretenimiento en Los Ángeles, que siente una opresión alienante dentro de la clase a la que pertenece. Después de 12 años, huye del vacío de su existencia, buscando un trabajo a través de conexiones políticas con «The Washington Post». Tras un día abrasador cubriendo una campaña presidencial, renuncia a todo y huye para visitar a su padre enfermo en Florida. Aquí conocemos a Dick McMahon: un viejo traficante de armas, un sinvergüenza egoísta que se ha sumergido en todas las intrigas caribeñas en los últimos 30 años. Ahora está entusiasmado con un último «trabajo». El problema es que está demasiado enfermo para cerrar el trato. Después de los contubernios abstractos de su esposo, Elena descubre que los hurtos de su padre tienen el mismo hedor que salpica a toda la humanidad, en la escala que sea, y así, por primera vez, se compromete a acudir en su nombre. Por descontado que nada saldrá como ella esperaba.

Didion arriesga mucho al servirse de un narrador sin nombre que solo tiene un conocimiento periférico de las personas y los acontecimientos en torno a los cuales gira la historia, al tiempo que emplea una prosa característica de la autora: seca, lacerante como hecha de alambre de espino. Dura y eficaz para relatar el mal en tonos atenuados que excluye todo recurso, incluso el de la ira.

Ángel vengador

«Su último deseo» tiene que ver con la ayuda encubierta de Estados Unidos a los contras nicaragüenses en la década de 1980. Cierto es que Vietnam llevó a una agitación nacional en «casa», pero el asunto nicaragüense provocó también una tormenta doméstica en el país de las barras y estrellas. Ella es un ángel vengador cuya temperatura es demasiado baja para metabolizar la venganza y cuyas alas no brindan elevación en un mundo sin aire. La voz monocorde es el corazón del libro: nada de lo que sucede, ya sea en lo público o privado de la cómoda América, tiene consuelo. Porque si hablas bajito mientras lo haces de forma emocionada, la tensión se duplica. Y ese es el logro de la autora. Sin lugar a dudas, un thriller intelectual que recuerda a Graham Greene, excepto que mientras él estaba preocupado por la espiritualidad de la desolación, los personajes de Didion se mueven en un profundo vacío espiritual, más atractivo, si cabe.

sobre la autora

Joan Didion (Sacramento, 1934) es novelista y periodista. Graduada por la Universidad de Berkeley en California, le fue concedido el doctorado «honoris causa» en letras por Harvard y Yale

ideal para...

conocer todas las caras del mal al no haber separación entre las acciones del Estado y las de los mercenarios

un defecto

Los complejos cambios de enfoque y tiempo pueden confundir al lector

una virtud

El brillante resumen del mal en rangos y capas, su resistencia y el horror que sigue

puntuación

9

«Su último deseo»

Joan Didion

rANDOM HOUSE

224 páginas

19,90 euros