El principio del fin de Plácido Domingo: "O renuncias o te echamos"

El tenor anuncia su retirada «inducida» del Metropolitan, institución para la que se había convertido en un problema tras las denuncias de supuestos acosos sexuales. Se despide así del escenario neoyorquino tras 51 años.

El tenor anuncia su retirada «inducida» del Metropolitan, institución para la que se había convertido en un problema tras las denuncias de supuestos acosos sexuales. Se despide así del escenario neoyorquino tras 51 años.

Nada tiene que ver el 28 de septiembre de 1968 con el 24 de septiembre de 2019. La primera fecha hace 51 años, es la del debut de Plácido Domingo en el Metropolitan con «Otello». A partir de ese día abriría en 21 ocasiones la temporada del coliseo de Nueva York, superando en la hazaña a otro grande, Enrique Caruso, que lo hizo 17 veces. La segunda fecha es la de su retirada del Met. Para siempre. Así lo explicaba en un comunicado que vio la luz en la madrugada del martes al miércoles hora española. Decía que se despedía después de «51 años gloriosos»: «Aunque rebato firmemente las recientes alegaciones en mi contra, y estoy preocupado por un clima en el que se condena a la gente sin el debido proceso, tras una reflexión creo que mi aparición en esta producción de ‘‘Macbeth” restará atención al duro trabajo de mis colegas sobre el escenario y detrás de él», y añadía que «Estoy feliz de que a los 78 años haya sido capaz de interpretar el maravilloso papel principal en el ensayo general de Macbeth, que considero mi última actuación en el escenario del Met. Agradezco a Dios y al público lo que me han permitido lograr aquí en la Metropolitan Opera».

La retirada del Metropolitan se produce después de que el pasado 13 de agosto la agencia Associated Press publicara un reportaje en el que nueve mujeres, de las que solamente una de ellas se identificaba, Patricia Wulf, le acusaran de presunto abuso sexual. La noticia dio la vuelta al mundo y provocó las dos primeras cancelaciones del tenor en Estados Unidos con la Orquesta de Filadelfia y la Ópera de San Francisco. Días después llegó una segunda entrega a la que se sumaban 11 nuevos testimonios, solo de nuevo uno con nombre y apellidos, Angela Turner-Wilson, a las denuncias. Se produjo entonces una nueva cancelación en su agenda por parte de la Ópera de Dallas. Domingo comenzó el 6 de septiembre los ensayos de «Macbeth», de Verdi, con la que pisaba de nuevo un escenario muy querido para él, el del Metropolitan, un teatro que estaba en el punto de mira, pues la dirección había decidido esperar a los resultados de la investigación encargada por la Ópera de Los Ángeles para pronunciarse. Su director general, Peter Gelb, había decidido mantener en cartel al tenor a pesar de las acusaciones.

La pasada semana conocimos por parte de un medio americano que había cierto malestar. Algunos trabajadores no identificados se quejaban de tener que cruzarse con él por los pasillos o verle durante los ensayos, situación que les desagradaba. «Un teatro como éste, que es una referencia en el mundo de la ópera, no puede contar con Domingo como cantante con todo lo que está sucediendo», clamaba una de las voces. El ambiente, según la publicación NPR, se hacía irrespirable por momentos y se hablaba de «una situación insostenible». Gelb decidió entonces reunirse con una representación de los trabajadores para explicarles su postura y la decisión de mantener a Domingo. Era el sábado por la tarde. El Met tenía un problema importante que era necesario solucionar: una parte de los trabajadores se mostraban en desacuerdo con que cantara en su escenario. Se unían, además, las declaraciones del senador demócrata Hoylman interpelando al director general sobre el motivo por el que mantenía a Domingo en cartel.

Según ha podido saber LA RAZÓN la retirada del Met de Domingo fue «inducida», ya que al artista se le planteó sin ambages horas antes del estreno un ultimátun: o renunciar mediante una carta y adelantar de manera elegante su retirada definitiva del coliseo, o que fuera una decisión tomada por la casa, bastante más desagradable. El tenor optó por la primera, marcharse de una manera más o menos honrosa que no dañara aún más su imagen, pero no solamente de este título, sino para siempre. Quienes han trabajado cerca de Domingo se extrañan de que pudiera tomar una decisión de este calado prácticamente encima del estreno, porque llegó a cantar en el ensayo general. Se le mantuvo hasta 24 horas antes. ¿Tenía de antemano pensado el Met echarle ante la presión reinante y por eso le abrió la puerta para que se fuera? «Domingo es un titán, pero hasta a los titanes llega un momento en que ya no pueden aguantar más», comenta una voz autorizada del mundo de la ópera.

Tras conocerse su retirada, fue borrada su huella de la web del Metropolitan. Su imagen como Macbeth –que el martes por la mañana sí estaba– había desaparecido horas después. En su lugar cantará el barítono Zeljko Lucic, muy vinculado con la casa y habitual de su escenario y con quien en principio se iba a alternar el español. Ahora él cantará las seis. Sin embargo, aún figura como parte del elenco de «Madama Butterfly, de Puccini, los días 6, 9, 13 y 16 de octubre.

Domingo ha callado y buscado consuelo en el trabajo. Por su entorno sabemos que ha estado «tranquilo» y que le recomiendan callar. Los dos comunicados que ha firmado desde que saltó el caso son muy diferentes. El primero, fechado el 13 de agosto al mismo tiempo que salían a la luz las primeras denuncias sobre presunto acoso sexual. «Creía que todas mis interacciones y relaciones siempre eran bienvenidas y consensuadas. Las personas que me conocen o que han trabajado conmigo saben que no soy alguien que intencionadamente dañaría, ofendería o avergonzaría a nadie», y señalaba que los estándares de comportamiento de hace treinta años, fecha de las presuntas denuncias, no son los mismos que los de hoy.

Por la puerta de atrás

Sin embargo, el del martes nada tiene que ver con éste. Agradece la labor del Met durante el tiempo que ha trabajado en la casa y la posibilidad de haber podido ensayar por última vez el papel de Macbeth, y expresa su preocupación «por un clima en el que las personas están condenadas sin el debido proceso. Después de reflexionar, creo que mi aparición en esta producción distraería el arduo trabajo de mis colegas tanto en el escenario como detrás de escena». Entre líneas se lee la desazón, la pena por la manera de decir adiós. Por la puerta de atrás.

La retirada definitiva de Nueva York puede llevar aparejado un efecto dominó en otros teatros de Estados Unidos. Recordemos que la Ópera de Washington decidió mantener en cartel al artista pero subrayando que se trata de una institución «muy preocupada por el hecho de que sus empleados desarrollen su trabajo en el mejor clima posible» y que se muestra muy sensible a los casos de acoso sexual en el ambiente laboral. Mientras, la Ópera de Los Ángeles sigue adelante con la investigación encargada tras conocerse las denuncias, proceso que puede llevar meses. No es extraño pensar que Domingo, director general de la casa, decida dejar su cargo (O se le «induzca» también a que así lo haga esgrimiendo motivos personales y dar así por finiquitada una etapa.

Sus próximas citas líricas , según consta en la web del cantante, son en Zúrich, en el Crocus City Hall de Moscú, «Macbeth» en Viena, «Nabucco» en Valencia, La Scala, Polonia, Cracovia, una «Traviata» en Berlín, Madrid y otra prueba de fuego, «Roberto Devereaux» en la Ópera de los Ángeles, que podría no llegar a cantar viendo lo vivido en Nueva York.