El rey de la novela negra noruega que trabajó en la Bolsa

Jo Nesbo presenta «Cuchillo», la duodécima obra de la saga protagonizada por Harry Hole, un policía que tendrá que enfrentarse a un enemigo del pasado.

Se podría pensar en pleno siglo XXI que la venganza ya no existe. No sería extraño asegurar que ese ojo por ojo y diente por diente que tantas historias han protagonizado, así como películas y novelas trataron –y continúan–, ya no tienen cabida en la civilización actual. Para qué vengarse, si la justicia y las leyes toman partida por su propia cuenta. Sin embargo, según el escritor noruego Jo Nesbo, pensar eso es cosa de ingenuos. «A través de las leyes hemos ido eliminando la venganza, pero no se ha terminado de ir del fuero interno del ser humano», explica, «donde aún queda ese sentimiento o emoción humana primitiva y denostada en la que se ha convertido la venganza».

El autor, de 59 años, considera que ese sentimiento que es «bastante complejo», resulta intrínseco al ser humano a pesar de su evolución a lo largo de la historia. «Si alguien mata a las crías de un zorro, las defiende hasta que mueren y después las abandona», explica Nesbo; «sin embargo, si una persona prende fuego a la casa del vecino, éste se vengará aún sabiendo que habrá consecuencias». Por tanto, hay quienes perdonan y quienes optan por no hacer caso al futuro con el único objetivo de buscar su redención.

La violencia está servida

El escritor, que antes de dar el salto a la literatura fue cantante, compositor y agente de Bolsa, traza este afán humano de vengarse en «Cuchillo», el duodécimo volumen de la saga de novela negra que lleva protagonizando, desde 1997, el policía Harry Hole. Nesbo no ha querido desvelar si esta entrega será la última, pues «una de las características de la novela negra es no desvelar nada a sus lectores», aunque ha explicado que se trata de un punto de inflexión: «Harry aparece desde el principio de la serie tras la cámara, como observador de todo lo que ocurría, pero en “Cuchillo” pasa a estar delante del objetivo, él es el centro de atención». De esta manera, en la obra el policía se enfrentará a Svein Finne, un sanguinario violador múltiple al que atrapó hace unos años y que acaba cumplir condena. Todo ello, sumado a la recaída en el alcohol del protagonista y narrado en unas páginas en las que la venganza y la violencia están servidas. Además, si los volúmenes anteriores ya fueron dignos de pesadilla, en esta Harry es aún más sociópata, la historia, más retorcida y el enigma que presenta aparenta ser imposible de resolver.

«Este libro es el que menos violencia física tiene de la saga», apunta el escritor, «pero sí que hay una violencia mental y psicológica devastadora». Y es que, asegura Nesbo, una gran baza de la novela policíaca son las metáforas y, para su trabajo, utiliza ante todo la del crimen pasional. «En mis obras no trato de resolver el problema del crimen, sino que trato las emociones», continúa, «abordo problemas y sentimientos humanos». Sin embargo, Nesbo no pretende lanzar «ninguna idea política de ninguna clase», sino que, aunque utilice como trasfondo la sociedad de Oslo, «trato la moralidad, el colapso y el derrumbamiento de la moral como funciones que mueven nuestra motivación». Todo ello, independientemente de la realidad, ya que «aunque en las novelas las cosas vayan cada vez a peor, el mundo va a mejor; los malos siguen siendo tan malos como antes, pero creo que es bastante probable que, cada vez, haya menos».