González Macho: «Sólo una reivindicación: la del IVA. Ya es hora de bajarlo»

Si la gala de 2014 fue la de las reivindicaciones y los flechazos al ausente Wert, se esperaba que la de este año, con el cine español en auge, fuera más comedida. El mejor termómetro de las relaciones entre el mundo del cine y el Ministerio de Cultura era el discurso de Enrique González Macho (en la imagen). El presidente de la Academia de Cine, que arrancó reconociendo la presencia de autoridades, ministro, presidente autonómico y alcaldes de todos los colores, «satisfecho de que estén aquí, como nuestro cine, plural», fue diplomático, aunque no se mordió la lengua. «No quiero ser cansino y sólo voy a hacer una reivindicación –comenzó–. La del maldito IVA. Ya va siendo hora de que lo bajen». «Los problemas siguen ahí», prosiguió, pero había que dejar claro que «en esta elipsis, estamos en un momento magnífico de nuestro cine».

González Macho también saludó a los embajadores en España de EE UU y Francia, cuyas industrias, cada una a su manera, puso como modelos: «Son dos cinematografías globales que se ven en todo el planeta». Y añadió: «Tienen ustedes algo en común: que hacen de sus cinematografías un tema de Estado. Con ella viajan por el mundo entero», comentó. También alabó a la industria argentina, «casi hermanos», representada en la gala por Damian Szifron y sus «Relatos salvajes», a quienes deseó mucha suerte en su carrera por el Oscar. El cuarto país invitado de la noche fue la República Dominicana –su embajador también estaba presente–, cuyo esfuerzo por apostar por su sector cinematográfico con política de incentivos fiscales destacó. González Macho agradeció al público, a las televisiones privadas –Mediaset, Canal+ y Atresmedia– y a TVE, para la que tuvo un momento de reflexión por los «problemas» que atraviesa. Y destacó la pujanza de nuestra industria, recordando que el día anterior Isabel Coixet había abierto la Berlinale. «Nuestro cine viaja, nuestro cine no es local». Para el final dejó los mensajes de apoyo a la gente de la familia del cine español: «La felicidad está en el trabajo diario que amáis», les recordó. En ese camino, «repleto de ortigas, a veces surgen maravillosas flores como las de este año». Pero, para conseguirlo, subrayó, hace falta amar lo que se hace. El mejor ejemplo lo encontró el la sala: los radiantes 89 años de Asunción Balaguer. Su reflexión final fue para los cortometrajistas, «el futuro del cine español». Un futuro hacia el que se dirige la profesión con la cabeza alta, según explicó González Macho: «Cuando caminas adelante con verdad y orgullo, la vergüenza y los fallos siempre vienen detrás».