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Los libros de la semana: de la semblanza de Manuel Machado a la peripecia de Morla Lynch, el diplomático que vivió entre nazis

Entre las novedades literarias de esta semana también se encuentran títulos como "Los vínculos artificiales", de Nathan Devers o "La chica que vive al final del camino", de Laird Koenig

Manuel Machado, un poeta de referencia para las nuevas generaciones
Manuel Machado, un poeta de referencia para las nuevas generaciones Archivo

«El querido hermano», de Joaquín Pérez Azaústre ★★★★

Pérez Azaústre reivindica a Manuel Machado

El novelista recrea en una excelente novela los momentos de felicidad y tristeza del otro Machado en unas páginas que dan cuenta de su tragedia

Por Jesús Ferrer

Joaquín Pérez Azaústre domina, entre otros registros, la novela de recreación histórica, como lo demostrara en «Atocha 55». En esta línea publica «El querido hermano», reconstrucción ficcionada, aunque veraz, de las vicisitudes que vivió Manuel Machado durante la Guerra Civil. Comienza la historia enterándose este de la muerte de su hermano Antonio en Collioure, y conociendo las penosas circunstancias de su breve exilio francés, camino del cual su atribulada madre se preguntaba: «¿Cuánto queda para llegar a Sevilla?». Encontramos duros episodios anteriores, como el encarcelamiento de Manuel en Burgos durante tres días, en otoño de 1936, acusado de tibieza ante la rebelión militar, y en una atmósfera de indiscriminada represión política.

En mirada retrospectiva, viajamos al París de principios del siglo XX, frecuentando ambos hermanos la bohemia modernista, así como al ambiente de las madrileñas tertulias literarias. Momentos oscuros y ratos felices. Entre denuncias, avales e intermediaciones se va fraguando un clima de desatada violencia, que los Machado vivirán entre la congoja íntima y el drama nacional. Desfilan aquí escritores como José María Pemán o Eugenio d’Ors, que intervendrían en el excarcelamiento de nuestro protagonista. Desde sus posturas ideológicas, decidido republicano Antonio, conservador diletante Manuel, sus existencias confluirán en una vorágine de desencuentros e irracionales circunstancias.

En los estertores de la contienda Manuel viajará – son precisamente impresionantes las páginas dedicadas a este capítulo– a Collioure; se abrazará emocionado a su otro hermano José. Antonio había muerto y la madre también. Lo mejor del libro radica en el perfil, en esa época, del autor de excelentes y conocidos poemarios como «Alma», «El mal poema» o «Phoenix»: desencantado del ambiente cultural de la postguerra, acomodado al franquismo, víctima de una desolación personal con fondo histórico, Manuel Machado aparece aquí justamente reivindicado.

Lo mejor

La acertada semblanza de Manuel Machado, en horas bajas y en momentos felices

▼ Lo peor

Nada reseñable aquí, ante esta modélica reconstrucción biográfica

«Los vínculos artificiales», de Nathan Devers ★★★★

Vivir una «anti vida» en el metaverso

Nathan Denvers reproduce nuestro mundo artificial, formado por identidades ficticias, criptomonedas y realidades inventadas

Por Ángeles López

Afectado por una ruptura, Julien, un músico fracasado, arrastra su hastío al gris pueblo de Rungis. Incapaz de escribir canciones para un disco, decide escapar el vacío de su existencia a través de un videojuego, el «Antimundo», donde su avatar, o «antiyo», podrá hacer realidad todas las fantasías que no ha podido conseguir en el mundo real. Se convierte así en un «hombrenador» que se desarrolla en el tan cacareado metaverso, con la anónima identidad de Vangel para cumplir sus fantasías: tener dinero gracias a criptomonedas, tener guardaespaldas, asesinar sin consecuencias... con lo que no cuenta es con que su creador, Adrien Sterner es un «neomesías» devorador de la Biblia y del Apocalipsis que sí juega a los dados con la vida de sus usuarios en un presumible «libre albedrío».

Si ese mundo reproduce el nuestro de la forma más desenfrenada aunque seas un ser anónimo... ¿dónde queda el ego de nuestro protagonista? Entre las muchas virtudes del libro, está la de la excelente recreación de la generación Z o los guiños a la cultura pop, como Woody Allen. No hay que olvidar el esfuerzo de Devers por dotar de lirismo a un texto aparentemente sencillo, incluyendo innumerables citas literarias, homenajes a escritores como Borges o Elena Ferrante, conexiones con los Evangelios dignos de estudio y explicaciones técnicas. Incluso invita a san Agustín a iluminar toda esta fábula con una profundidad espiritual que gira hacia la mayor de las acrimonias.

Lo mejor

Esta novela es una magnífica introducción a los mundos virtuales, al 3D, al metaverso

▼ Lo peor

Las excesivas explicaciones. El autor se pierde en pasajes inverosímiles o caricaturescos

«Diarios de Berlín (1939-1940)», de Carlos Morla Lynch ★★★★

Morla Lynch, el diplomático que vivió entre espías y nazis

Esta edición del diario inédito del embajador en Berlín ofrece un testimonio único sobre el inicio de la Segunda Guerra Mundial

Por Toni Montesinos

Hace poco descubrimos un diario fabuloso en el que el diplomático chileno Carlos Morla Lynch, que en su momento acogió una de las tertulias literarias más importantes de la época, comprendida entre la dictadura de Primo de Rivera y la Guerra Civil, hablaba de su trato con grandes escritores, en especial, Lorca, entre 1928 y 1936. Más adelante llegó un segundo volumen en el que reflejó una España sufriente y que acabó por abandonar al término de la contienda. Así, se instaló en Berlín, dando continuidad tanto a su labor diplomática como diarística. Y qué impresionante fue el resultado de ello, como igual de imponente es su edición ahora, a cargo de Inmaculada Lergo Martín y José Miguel González Soriano.

Los «Diarios de Berlín (1939-1940)», escritos con una prosa vibrante, son inmejorables para presenciar las acciones del Tercer Reich y la Segunda Guerra Mundial. Todo es tan vívido que los movimientos de Adolf Hitler, acompañado de Göring y su séquito, se nos hacen inquietantemente cercanos. «El silencio profundo se rompe súbitamente y resuena una ovación clamorosa. Todos los brazos se han tendido hacia adelante y parecen lanzas o bayonetas», dice en una ocasión en el que el Führer protagoniza un acto público bien solemne.

El autor ya prevé que se está a las puertas de «una guerra que, salvo un milagro, será catastrófica. ¿A dónde nos conducirá?», se pregunta. Y, ciertamente, su propio diario irá captando semejante catástrofe. Además, cada entrada del mismo resulta siempre intensa y palpitante, ya sea apuntando su obsesión de que todas las mujeres de su entorno pueden ser espías, hablando de la temperatura gélida de la ciudad el día de Fin de Año o aludiendo al trato con sus colegas: minúsculos detalles que encierran la clave para descubrir cómo un país afrontó un acontecimiento de consecuencias mayúsculas.

Lo mejor

Como dice Trapiello: «Este diario podrás leerlo sin mediaciones ni viciados prejuicios»

Lo peor

Es aconsejable un lector que guste del género del diario e interesado en la política de guerra

«La chica que vive al final del camino», de Laird Koenig ★★★★

Una gran obra de terror gótico y niños endemoniados

La obra que consagró a Laird Koenig, publicada en 1973 y que ahora se traduce al español, seguía la moda del cine de terror gótico

Por Lluís Fernández

Se traduce en español la novela que consagró al escritor norteamericano Laird Koenig: «La chica que vive al final del camino» (1973), llevada al cine con Jodie Foster y Martin Sheen en 1976. La obra seguía la moda del cine de terror gótico iniciada por Henry James con «Otra vuelta de tuerca» (1898), llevada al cine por Jack Clayton con el título de «Suspense» (1961). En ella se fija el cliché de los niños diabólicos dentro del género del suspense psicológico. Un año antes de la publicación de la novela de Koenig, Robert Mulligan dirigió «El otro» (1972), filme protagonizado por unos gemelos idénticos inspirado en el gran clásico del gótico norteamericano «William Wilson», de Edgar Allan Poe.

En el libro, una treceañera vive en compañía de un padre enfrascado en la traducción de poesía, cuya ausencia levanta sospechas en el pueblo. La narración se sostiene en una prosa delicada, múltiples detalles poéticos y silencios calculados muy adecuada para crear una atmósfera de cuento de hadas desplazado. En este juego literario se mantiene la intriga siempre que el lector suspenda la incredulidad.

La ausencia de culpa de unos niños en estado de gracia diabólica lo justifica moralmente el autor por la estereotipada maldad de unos adultos entrometidos, cuya perversidad anda paralela a su estupidez. La moda de estos personajes infantiles derivará, a partir de «La semilla del diablo» (1968) y «El exorcista» (1973), hacia el cine de terror y su pléyade de niños endemoniados. Nada que ver con esta delicada y poética novela de terror gótico..

Lo mejor

Que el autor siga todavía seduciéndonos con su prosa delicada y su realismo poético

Lo peor

Caer en los clichés de la bruja amenazante y el hijo pederasta de los cuentos infantiles