Libros

En boca cerrada

Ésta es la historia de un niño al que su entorno considera sordo, violento e incluso tonto, porque no habla. Pero también es el retrato de una familia iraní, su relación con las apariencias, las mentiras y la doble vida. En el sustrato más profundo de estas páginas encontramos la instantánea del Irán de los ayatolás, el miedo y el disimulo constante. La historia de Shahab es la de un niño que no ha pronunciado jamás una palabra. No es mudo, no está enfermo, no tiene ningún impedimento, simplemente ha decidido que aún no es el momento de verbalizar nada. Unos le consideran problemático y otros retrasado, pero cuando llega la animadversión, su padre no tendrá tiempo ni ganas de defenderle. Shahab puede sentir su desprecio y su miedo al qué dirán por haber engendrado un niño problemático. Por ello, se encerrará en una burbuja perfecta habitada por dos amigos imaginarios que no le aman por lo que dice sino por aquello que silencia. Sólo ellos saben que puede hablar, que no es estúpido. Que únicamente desea ser amado. Su madre intentará rescatarle porque cree en él y conoce de primera mano, como mujer, los estragos que la incomprensión causa en un ser humano.

«Una voz escondida» –basada en un hecho real– es muchas cosas, pero sobre todo, es una novela de protesta. Las palabras no pronunciadas por un niño se convierten en un grito contra la insensibilidad y la indiferencia por parte de aquellos que debieran ser incondicionales con él. Pero también es la historia del día a día iraní, donde el silencio es seguridad. El mutismo del pequeño es el de una nación entera, con un deseo escindido entre la necesidad de verdad y la corrección política que exige el integrismo. Una narración en la que nadie es bueno ni malo, todos son víctimas de un régimen asfixiante que inculca «valores» a golpe de intimidación. La voz como metáfora de una nación frente a la censura. El libro fue publicado gracias a una regla excepcional durante el Gobierno del ex presidente reformista Mohammad Jatami, pero ahora, no sólo Irán se ha quedado mudo, sino que su autora afirma haber perdido la voz. Este título será el último si es que antes no rompe su silencio, como Shabah.