Libros

Fruta madura

Como Vianne, la autora se resistía a volver a Lasquenet. Hasta que sucumbió. Si en su archiconocida «Chocolat» –con la encarnación para el celuloide de Juliette Binoche– hizo un retrato de una comunidad francesa rural, en «El perfume secreto del melocotón» tiene la deuda de mostrarnos los cambios ocho años después incorporando otro grupo étnico para ver cómo interactuaba en un ambiente lleno de prejuicios. Si la anterior entrega no transcurría en un tiempo concreto, estas páginas suceden durante el Ramadán de 2010, antes de que el Gobierno francés prohibiera el uso del velo islámico. Tanto la primera como la segunda historia versan sobre la intolerancia, los convencionalismos y la xenofobia a través de viejos conocidos, ¿quién no recuerda al sacerdote incisivo de la primera entrega? En esta ocasión sorprenderá al lector convertido en una especie de héroe aunque todavía se mantenga inamovible en ciertos aspectos.

Conoceremos a Inès Bencharki, que como Vianne, se encuentra en el ojo del huracán de cuanto acontece en Lasquenet. Una historia sensual, sensitiva, sinestésica y mágica, para la que es preciso aceptar las reglas del juego. Un nuevo delirio que regresa al lugar donde todo comenzó y donde la autora se permite alguna que otra manipulación arrastrando elipsis y frases inacabadas, pero la atmósfera es idéntica: un punto medio entre la gelidez y el calor de un realismo mágico europeo.