Literatura

La conquista sin complejos

Tras la buena acogida de «Cuando éramos invencibles», Jesús A. Rojo Pinilla traslada esa reivindicación entusiasta de lo que fuimos, menuda osadía, a uno de los episodios más denostados, seguramente por incomprendido, de nuestra historia: la conquista de América. Fustigando sin complejos la leyenda negra, el autor nos da una visión somera de los principales protagonistas de «la mayor hazaña que ha conocido el hombre». Y lo hace por países, lo que ayuda al lector a no desorientarse entre la sucesión de personajes y gestas que rebosan las páginas de «Los invencibles de América».

Junto a los indispensables Francisco Pizarro, Hernán Cortés, Francisco de Orellana o Vasco Núñez de Balboa, en sus páginas nos tropezamos con historias menos conocidas, pero igualmente memorables, como las que protagonizan Gonzalo Jiménez de Quesada en Colombia, Hernando de Soto por el corazón de los actuales Estados Unidos o Sebastián Caboto en Paraguay.

Consciente de que España ha perdido la batalla de la propaganda, Jesús A. Rojo no se resigna, como tantos otros, a cruzarse de brazos y refugiarse en el silencio acomplejado. Muy al contrario, enarbola con pasión la memoria de nuestros compatriotas para intentar remediar una evidencia que le duele por injusta: «España no honra a sus héroes y muchos de ellos han caído en un total olvido».

Todo el libro rezuma esa indisimulada pasión por las andanzas de los conquistadores en el Nuevo Mundo, que lleva al autor una y otra vez a denostar la historiografía británica y a derribar algunos de sus supuestos hitos, apuntalados a fuerza de obviar que un español llegó antes.

«Los invencibles de América» se lee con la misma fruición que una gran novela de aventuras, porque no hay ficción que iguale a muchas de esas hazañas, aunque en ocasiones ese afán por aglutinar tal elenco de conquistadores deje al lector con el deseo de profundizar más en las historias que el abogado y periodista nos presenta, irremediablemente, de forma apresurada. Aunque no es mérito menor, sino plausible, que un libro te empuje a leer otros libros.