La mirada más indiscreta

La tarea de un historiador no es la mera recopilación de datos o la exposición cronológica de los acontecimientos que se han sucedido en el pasado, sino la ardua tarea de arrojar luz sobre una época para su justa comprensión, como hicieron, en su momento, Jacques Le Goff con «Lo maravilloso y lo cotidiano en el Occidente medieval» o «Los intelectuales en la Edad Media»; Henri Pirenne con «Mahoma y Carlomagno», o el Steve Runciman de «Historia de las cruzadas». Georges Duby, vinculado a la escuela de Annales, autor de «Los tres órdenes o lo imaginario del feudalismo», se embarcó, junto a un nutrido grupo de especialistas, en la realización de un ambicioso proyecto: asomarse a la vida privada del hombre, un terreno aún sin pisar en su tiempo. Lo hicieron con una mirada y un afán casi exploratorio para acabar rubricando una obra esencial. Publicado a lo largo de la década de los ochenta, la editorial Taurus ha recuperado ahora estos cinco volúmenes que durante unos años han estado agotados en nuestro país.

El trabajo, que arranca en el imperio romano y alcanza nuestros días, es la radiografía de un mundo hermético que, hasta entonces, había per-manecido cerrado para los historiadores. Lo privado, un término acuñado en el siglo XIX, se había escapado a los estudios, por lo general más pendientes de la economía, los Estados o la política. En este nuevo milenio donde los ciudadanos han entregado gratuitamente grandes parcelas de su privacidad a través de las redes sociales, resulta, quizá por eso mismo, más interesante echar una mirada a cómo, durante cientos de años, ese ámbito había sido un auténtico compartimiento estanco de las personas, un lugar como se dice en unas de las introducciones, que formaba un refugio. Estas páginas narran el duelo entre la esfera de lo público y lo privado, y detallan los distintos cambios y modificaciones que han ido conformando la esfera de lo privado para entender cómo era la infancia o la vida doméstica en otras sociedades y culturas, pero también cómo se ha comido, amado y convivido.