Limpia, fija y hace grandes exposiciones

El llamado «Quijote de Ibarra» (1780), una de las joyas de la RAE
El llamado «Quijote de Ibarra» (1780), una de las joyas de la RAE

La Real Academia Española cumple este año tres siglos. Para celebrarlo, y para hacer más comprensible la labor que ha desempeñado a lo largo de este tiempo, la Docta Casa sacará sus mayores tesoros y unos cuantos secretos para ilustrar una exposición que sea capaz de contar lo ocurrido de puertas para adentro. Y eso es casi contar lo que ha pasado en España en ese tiempo. Ayer, Carmen Iglesias, académica y comisaria de la exposición que podrá visitarse en el último trimerstre del año, resumía el espíritu de la muestra: «Desde que soy académica, no hay mes que no me pregunten qué hacemos, en qué consiste nuestro trabajo. Pues eso intentaremos mostrar». Se instalará en la Biblioteca Nacional y tendrá una versión itinerante con el apoyo de Acción Cultural Española (AC/E).

Historia y resistencia

La muestra tendrá un enfoque histórico interesante: la Real Academia, tan en apariencia apolillada («mucha gente nos sigue imaginando como señores con pelucas empolvadas», dijo ayer Blecua), ha vivido momentos emocionantes y divertidos. Y también de debate político: Iglesias recordó ayer que, desde su fundación en siglo XVII, ya nació como hija de la Ilustración y contestación a las caducas instituciones existentes. En el siglo XIX, los académicos mantuvieron su rechazo a la invasión napoleónica a pesar de tener ideas liberales: «Hubo sesiones apasionantes cuyas transcripciones podremos leer. Había patriotas, colaboracionistas y resistentes en la RAE», explicó Iglesias. También en el convulso XIX hubo resistencia al poder ejercido de manera autoritaria. «Tanto con Fernando VII, como con Primo de Rivera, el Frente Popular o el franquismo, ha habido resistencia de los académicos. Por ejemplo, los sillones vacíos por el exilio tras la Guerra Civil –como el de Salvador de Madariaga–, nunca fueron ocupados por sustitutos», explicó Iglesias, que matizó que «no se trata de la historia de una disidencia, sino de disidencias en la Historia». Hay plenos sobre los riesgos de desmembración de la lengua española con la independencia de las naciones americanas muy interesantes. José Manuel Sánchez Ron, académico y también comisario, recordaba que «la independencia, en vez de beneficiar a las lenguas indígenas, fue un empujón para la alfabetización en español. Eso da que pensar en la actualidad, seguro que ustedes me entienden», dijo en referencia a los proyectos separatistas de Cataluña.

«También hay documentos divertidos sobre los debates públicos en torno a algunos nombramientos de académicos, o las críticas que hicieron a la institución con intención de caricaturizarla personalidades de las generaciones del 27 o 98 que luego terminaron ingresando», contaba Iglesias. Todos estos ejemplos intentan «humanizar» a esa institución de notables, que, como reconoció Blecua, «aún tiene que hacer más para estar en contacto con la sociedad». Para eso, la exposición contará con más de 200 piezas, entre las que habrá alguna de las joyas que guarda tanto la RAE como la Biblioteca Nacional. El protagonismo de las academias americanas será «muy importante», y el montaje no será una exposición de objetos, sino que ilustrarán un discurso. Habrá presencia de nuevas tecnologías y alguna «sorpresa». Palabra de académica.