Lo bueno, si breve...

Cuando la justicia es la moral del vencedor, el azar es la ley anarquista, el azul, el color favorito de quien carece de color favorito y los tuit son telegramas de Narciso, nacen estos «Barbarismos» o acontecimientos de acción que aspiran a suceder y a notariar la realidad. Neuman, bregado en la morosidad de largo aliento literario, es, a un tiempo, amante de todo lo breve en sus múltiples vertientes: microrrelatos, haikus, tuits, pensamientos súbitos, aforismos, guiones de tiras cómicas, microensayos... Su fijación por lo sintético –e incluso lo sincrético– consigue que las grandes verdades compartan lecho de papel con las paradojas... Pero lo más interesante de este volumen es que, tras una primera lectura, algo no encaja y logra que el lector vuelva al lugar del crimen; al big-bang de la idea primigenia. Sólo de regreso se siente la misma necesidad de vértigo que debió experimentar el autor al escribirlo, asomado a los extremos, tras comprender lo difícil que resulta no caerse y ni mantener el equilibrio.

Neuman escribe para saber, no porque sepa. Y en esa necesidad de habitante del verbo precisa de la complicidad del lector hembra que le devuelva reescrito el libro sin temblarle la mirada ante la aparente «lapidariedad barbárica» que propone. Y así, con sentido del humor, trasfondo reflexivo y todo lo políticamente incorrecto que puede, transcurren estas páginas. Con intención explicativa y traviesa nacen piezas exquisitas y heterodoxas para leer por orden o desorden en un impasse de esta agitada época. Bravo Neuman, «¡cuán grande es tu brevedad!».