Literatura

Ración doble de libertad

Se parecían más de lo que creían: Churchill y Orwell asistieron a internados desde edades tempranas y vieron poco de sus padres. En su juventud, ambos fueron testigos del «trabajo sucio» del imperio sirviendo en el extranjero. Orwell fue policía en Birmania y Churchill experimentó el conflicto en Afganistán, India y África antes de convertirse en político. Ambos sirvieron como corresponsales de guerra y presenciaron muertes violentas. Ambos estuvieron a punto de morir a mediados de la década de 1930: Orwell recibió un disparo en el cuello en una línea de trincheras en la Guerra Civil Española, y Churchill chocó contra un automóvil en la ciudad de Nueva York. Si hubieran muerto en aquel momento, la historia apenas los recordaría. Churchill era un político acabado, sospechoso para su clase y para su propio partido, y Orwell era un novelista con un éxito moderado. Nadie hubiera predicho que para fines del siglo XX serían considerados dos de las personas más importantes en la historia británica por tener la visión y el coraje de hacer campaña, con palabras y hechos, contra la amenaza totalitaria.

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La brújula de Occidente

Juntos, en una medida no suficientemente apreciada, mantuvieron la brújula de Occidente hacia la libertad. En una era de vigilancia omnisciente por parte del Estado, donde la propaganda se conoce como «noticia falsa» y la opinión se disfraza de realidad, es útil leer una exploración tan bien estructurada de dos personajes únicos que creían en la importancia de la libertad individual y la democracia.

No es fácil recordar ahora cuán solitaria era la posición que ocuparon. Recordemos que a finales de la década de 1930, la democracia estaba desacreditada en muchos círculos, y los gobernantes autoritarios ganaban peso. Hubo quienes criticaban el ascenso del comunismo pero veían en Hitler y Mussolini a«hombres con los que poder hacer negocios» e incluso «salvadores». Y otros que entendieron la amenaza nazi y fascista como maligna y tenían querencia a ver el comunismo como el camino a la salvación. Churchill y Orwell vieron claramente que el tema era la libertad humana que un gobierno que negaba a su pueblo las libertades básicas era una amenaza a la que debían oponerse. Ambos demostraron que eran necesarios para su tiempo y para los herederos de su década. Aunque Churchill jugó un papel más destacado en la derrota de Hitler, Orwell denunciaría el autoritarismo en «Rebelión en la Granja» y en «1984». En las manos magistrales de Ricks, sus vidas son un testimonio del poder de la convicción moral y del coraje que se puede acumular para mantenerse fiel a ella.