Literatura

Set y partido para Álvaro Enrique

«Muerte súbita», una original novela con el tenis como metáfora, obtuvo el premio Herralde

Es posible que buena parte de la tan pregonada crisis de la novela se deba a una falta de argumentos originales, que sorprendan la curiosidad de un lector ávido de nuevos planteamientos narrativos. En este sentido, ha resultado acertada la concesión del último Premio Herralde de Novela a «Muerte súbita», del mexicano Álvaro Enrigue (1969), de quien hace escasamente un par de meses se publicaba «Valiente clase media», un inteligente y atrevido ensayo de sociología cultural centrado en la percepción de la identidad literaria hispanoamericana.

La acción de la galardonada novela se sitúa en la Roma de finales del siglo XVI, en el deportivo ambiente del juego del tenis, y con dos contrincantes de excepción: Caravaggio y Quevedo; el impulsivo y hedonista pintor italiano frente al genial y atrabiliario poeta español, jugándose ambos un reconocimiento social de imprevisibles consecuencias.

De Bolena a Hernán Cortes

Esta historia de mixtificadas tramas y enredos se erige en un ocurrente artefacto literario por el que desfilan cuatro pelotas de tenis confeccionadas con el cabello de una Ana Bolena sentenciada al cadalso, un escapulario que contiene pelo del cacique Cuauhtémoc, el mismísimo duque de Osuna acompañando al autor de «Los sueños» en diversas juergas y asechanzas, Hernán Cortés y su intrigante hija Juana, o la desmitificada lectura de la «Utopía» de Tomás Moro, entre otros referentes igualmente sorprendentes en el conjunto de un relato que funciona como un sagaz divertimento, parodia de la solemnización de la Historia y la mitificación del pasado. Álvaro Enrigue ha asimilado a la perfección, con personalísima mirada, el esperpento valleinclanesco recreado sobre un «ruedo ibérico» renacentista, el fingimiento culturalista del mejor Borges y el recargado tono barroco de una jocosa, por momentos hilarante, crónica del poder ejercido entre desternillantes lances y desafíos.

Acaso el tenis sea sólo el pretexto para desarrollar un imaginativo juego de espejos, en el que señeros personajes históricos, abordados con desinhibida familiaridad, nos devuelven el reflejo de su ridícula figura con críticas pretensiones revisionistas, denunciando la ley del más fuerte, la banal anecdótica de la Historia y su manipulación política en toda época y lugar. Espléndida novela para tiempos de crisis.