Londres premia a la danza española

En la Bienal de Flamenco de Sevilla del año 2000, el coreógrafo y bailaor Israel Galván estrenaba la versión flamenca de “La metamorfosis”, la reconocida obra de Franz Kafka. El mensaje ya estaba implícito en el texto elegido: reinventar este arte desde sus tradiciones, para no perderlas. Y así, la danza que más internacional ha hecho a España sigue viva frente a la erosión de las costumbres. Buena cuenta de ello se dio hoy en los Premios Nacionales de Danza del Reino Unido, celebrados en el teatro The Place de Londres, y que conceden anualmente los críticos de danza.

El galardón al mejor bailarín lo obtuvo el propio Israel Galván, que estuvo en 2015 en la capital inglesa con “Torobaka”, el espectáculo en el que comparte escenario con Akram Khan. De esta manera, el sevillano aumenta su palmarés, en el que ya tiene el Premio Nacional de Danza recibido en 2005, la Medalla de Oro de las Bellas Artes de 2012 o la Oficial de la Orden de las Artes y las Letras de Francia que le fue otorgada este mismo mes. Por su parte, la otra premiada española fue Laura Morera, que logró la mejor interpretación femenina de clásico por su interpretación de Lise en “La Fil Mal Gardée”. Actualmente Morera es la bailadora principal de la Royal Ballet, escuela a la que mudó hace más de veinte años.

Quien no tuvo fortuna fue Rocío Molina, Premio Nacional de Danza 2010. La malagueña fue superada por Alessandra Ferri en la categoría de mejor bailarina y por Zizi Strallen en la de mejor interpretación femenina de danza moderna, a la cual estaba nominada por “Bosque Ardora”, obra por la que se hizo en 2015 con el Premio Max a la mejor coreografía. Con las manos vacías también se fue Paco Peña con su “Flamencura”, tras ver como el premio a la mejor coreografía clásica lo alzaba Wayne McGregor por “Woolf Works”.