Mi cantar hecho de fantasía

Obras de Chapí, Moreno Torroba, Vives, Giménez, Serrano, Luna, Sorozabal, etc. Javier Camarena. Iván López-Reynoso. Orquesta de la CAM. Teatro de la Zarzuela. Madrid, 19-XI- 2017.

Camarena estaba muy nervioso y no tuvo problemas en admitirlo públicamente con simpatía arrolladora: «Estoy fuera de mi zona de confort, la ópera». Efectivamente debutaba cantando zarzuela. Lo hizo antes de abordar la preciosa y delicada romanza «Flor roja» de «Los Gavilanes», advirtiendo que podía «rozar» alguna nota porque tenía en su garganta el aire seco y contaminado de Madrid, el mismo del que Carmena abusa para fastidiar a los conductores. Efectivamente rozó, porque se atrevió a recordar cómo la cantaba Fleta, con filados y medias voces, pero aun así fue una exhibición. Juan Diego Flórez la eliminó del programa anunciado en el Auditorio Nacional hace más de diez años. Hubo muchas más exhibiciones en una velada con solo ocho romanzas «oficiales» y, si hay que citar algunas, esas bien podrían ser los finales de «Paxarín, tu que vuelas» de «La pícara molinera», de «Te quiero morena» de «El trust de los tenorios» o de «No puede ser» de «La tabernera del puerto», que incluso podrían criticarse por su exageración. Se trataba de lucir agudos y el público lo agradecía, como agradecía la desenvoltura del artista al dirigirse a él. «¡Eres la honradez de la lírica!» le llegaron a gritar. Conviene no exagerar, ¿o acaso sus compañeros no son honrados? Bien sabemos que alguno no y que Alfredo Kraus eliminó de su repertorio «I Puritani» cuando ya no podía ascender con sus agudos a las estratosferas, pero hay un trecho de ahí a que Camarena sea el único. La mayor exhibición, ya fuera de programa y tras una pieza sinfónica mexicana –«Danzón nº2»– muy «dudameliana» que popularizó la serie «Mozart In The Jungle», fue su peculiar versión de «Granada», iniciada a capella con su pletórico final «Tu tierra está llena de sangre». Los tres tenores hicieron la suya pero Camarena les ha superado en imaginación. Su cantar estuvo, como reza el texto, hecho de fantasía, y la Orquesta de la Comunidad de Madrid, bajo la inspirada batuta de Iván López-Reynoso, estuvo a la altura. Sin embargo, lo que reconozco que hasta me hizo llorar –lo cual es bien raro tras casi 50 años de profesión– fue su versión de «Adiós, Granada». Bien es verdad que previamente nos comunicó que había fallecido la esposa del tenor que más le había gustado en esta pieza, Pedro Lavirgen, y que en sus cuatro minutos se agolparon en mi mente un sinfín de recuerdos. Camarena hizo lo imposible: igualar a Pedro en esta romanza. Paquita, que en paz descanse, no pudo tener mejor recuerdo. No me cabe duda de que, después de uno de los triunfos más apoteósicos vividos en la Zarzuela, Camarena aceptará cantar «El huésped del sevillano» en 2020. No le perdonaríamos que no lo hiciese.