Música

Londres

Michael Jackson, regreso al futuro

La semana que viene sale a la venta el disco del Rey del Pop en el que, a partir de temas que dejó inacabados, varios productores se propusieron «llevar su sonido a un código contemporáneo»

Futuro y pasado se unen en el disco, que incluye grabaciones de hace 30 años y una producción contemporánea
Futuro y pasado se unen en el disco, que incluye grabaciones de hace 30 años y una producción contemporánea larazon

La primera señal de lo que se venía encima fue un correo electrónico de esos que la mitad de los periodistas ignoran: «Confidencial: lo más grande que has escuchado jamás». Y una advertencia que espanta a la otra mitad de la Prensa que aún tuviera intención de interesarse por ese disco tan misterioso: «Por razones de confidencialidad no se podrá acceder a la sala con teléfono móvil ni cualquier dispositivo de grabación portátil». No sin mi teléfono. Efectivamente, cuando este redactor ya había desplazado el asunto a la carpeta del olvido, una llamada de la discográfica aclara el misterio: se trata de la primera escucha del disco póstumo de Michael Jackson, «Xscape», que aparece publicado la semana que viene, cinco años después de la muerte del Rey del Pop.

Lanzamiento a lo grande

La compañía, la multinacional Sony, ha preparado un lanzamiento mundial como se hacían las cosas en el mundo de la música antes de las sucesivas crisis. Han sido unos cuantos años de esfuerzos y de inversión y el plan es crear un evento a la antigua usanza, a pesar de que ahora las estrellas, de Beyoncé a Kanye West o Radiohead, prefieren simplemente colgar su nuevo material en la red un buen día. Además, Sony anunció el lanzamiento en un acto conjunto con su división tecnológica, que presentaba un nuevo modelo de teléfono con excepcionales cualidades para el audio de música. Y es que el proyecto tiene mucho de grandes expectativas y para escuchar el resultado citaron a la Prensa. Pero antes de hablar del contenido hay que situar el proyecto y sus orígenes. La producción ejecutiva fue responsabilidad del consejero delegado de Epic Records y ex jurado del «X-Factor» (una especie de «Operación Triunfo») estadounidense. Él, junto a los albaceas del legado de Michael Jackson, bucearon a través de 40 años de canciones no grabadas en discos oficiales (muchas de ellas filtradas en diversas calidades y encontrables en internet como rarezas) para acometer una operación que, bajo el marketiniano título de «contemporizing», trataba de dotar al sonido de esos temas de actualidad. Para la misión Reid pilotó los mandos de un «Dream Team» de productores de R&B y hip-hop, para el que reclutaron a Rodney Jerkins, Stargate, Jerome «Jroc» Harmon, John McClain, y quien finalmente más dejaría su sello en los temas de Jackson: Timbaland, el rapero y productor de Destiny's Child, Jay-Z o Justin Timberlake que incluso acuñó su propio apellido para definir un estilo. Aunque a priori Timbaland es conocido por sus trabajos con la música negra, también es cierto que en su cartera de clientes se cuentan desde Demi Lovato a Miley Cyrus y de Duran Duran hasta Björk.

Lo último que Jackson dio autorización en vida para ser publicado fue el documental «This is It» (un título premonitorio: «Esto es todo») que apareció en 2009, una película musical en el que la cámara asiste a los ensayos y al «backstage» de la que iba a ser su gira de aquel año, una serie de 50 conciertos, que hubieran comenzado el 13 de julio de 2009 en Londres; pero, apenas dos semanas antes del primer espectáculo, el artista falleció de un paro cardiorrespiratorio. Así que el último material discográfico relevante data de hace 13 años: «Invincible» pasó sin pena ni gloria a pesar de alcanzar el número uno americano durante un par de semanas, antes de ser desbancado por Britney Spears. En ese álbum, Jackson experimentaba con diversos géneros y el coste de su producción todavía conserva el récord de la más costosa: 30 millones de dólares. Con todo, a pesar de ser una obra «menor», vendió 13 millones de copias.

Así que llega el momento de oír el nuevo material. Con los primero segundos pasa el primer susto: tranquiliza oír la voz en primer plano. Nada de cortes rescatados de un archivo que suenan a psicofonía. El trabajo de los productores se ha centrado en dejar nítidamente, y en el centro de la acción, al artista principal. Incluidos sus aullidos, grititos y gemiditos característicos, para que al primer golpe sea reconocible el estilo del autor de «Thriller». Y eso que no han faltado quien denunciase la actuación de un imitador interpretando las canciones, ese tipo de leyendas que siempre aparecen en torno a los mitos. Y escuchar la voz claramente es un considerable paso adelante con respecto al lanzamiento precipitado que fue «Michael» (2010), el otro trabajo póstumo hasta el momento, y que fue un disco envuelto en hechos extraños y polémicas por su resultado poco convincente.

Energía y variedad

«Xscape» está compuesto de ocho temas con una duración total de 35 minutos. El sonido oscila dentro de los puntos cardinales tradicionales del músico de Indiana, que van del hip-hop al soul y del R&B a la música disco, pero se acercan a interpretaciones posteriores de estos géneros apoyadas en bases de «beats» más agresivos o cercanos a la electrónica de baile, a veces con acierto, y otras, rozando el pastiche; pero el resultado general es satisfactorio teniendo en cuenta las circunstancias. Hay variedad, hay sutilezas y energía. Las canciones originales respiran en el marco que los productores han ideado para acercarlas a 2014, y no es difícil hacer la prueba porque en internet están algunas de las versiones de mala calidad de los originales. Si el resultado final aprueba el examen es porque la producción es respetuosa con el fraseo y las inflexiones de una voz tan peculiar como la de Jackson y sabe adaptarse al material que se conserva y al poco margen para ser tratado sin que se aprecie. Y, en segundo lugar, porque las bases brillan con fogonazos aquí o allá, buscando sumar al proyecto con un innegable cariño. No hay que olvidar que, por ejemplo, el primer single del nuevo trabajo, «Love Never Felt So Good», fue compuesto y grabado originalmente por Jackson y Paul Anka en 1983, y en su ADN está el sabor ochentero y analógico al que han aportado un toque disco-soul más contemporáneo. Para quienes quieran rastrear por las versiones filtradas previamente de los cortes del disco, los temas del disco se titulan «Chicago», «Loving You», «A Place With No Name», «Slave to the Rhythm», «Do You Know Where Your Children Are», «Blue Gangsta» y «Xscape».

El recuerdo del «The 20/20 Experience» de Justin Timberlake (claro, producido por Timbaland) asoma, pero no va tan lejos. Se contiene por respeto a la memoria de Jackson, y en muchos momentos el disco parece una negociación entre el pasado y el futuro. Habrá a quienes les parezca que el artista, de estar vivo, habría sido más valiente o, al contrario, que jamás se habría atrevido a ir tan lejos. Para algunos, un poco de Jackson es mucho, aunque habrá quienes piensen que su presencia es apenas un holograma. Pero, lamentablemente, nadie puede decir ni una palabra sobre los milagros que Michael ya nunca podrá hacer.