Fascinados por Fetén Fetén

El dúo musical se alía con Sebastián Schon y una docena de cantantes en su primer disco con letras, el delicioso “Cantables”

El dúo musical se alía con Sebastián Schon y una docena de cantantes en su primer disco con letras, el delicioso “Cantables”

Vivimos tiempos de rock épico para estadios,pop sofisticado sobre capas electrónicas y hasta de discos de trap ralentizado por chicos del gueto, pero que levante la mano el que pueda resistirse a un tango, una milonga o una pieza de cabaret tocada con un instrumento fabricado en casa. Así son las canciones que facturan Fetén Fetén, dos músicos extraordinarios de Burgos a quienes deberían conocer. Jorge Arribas y Diego Galaz formaron hace cinco años este dúo que, como les define Sebastián Schon, es “indefinible y universal”. Y es que Arribas y Galaz suspendieron en geografía musical. Hacen fox-trot, vals, chotis, seguidillas y habaneras. Te llevan de la Península Ibérica a La Habana y salen por Italia. Y toda esta sabiduría popular tenía que llevar impresa de serie una factura casera como es la naturaleza de sus instrumentos: entre ellos, la flauta-silla de cámping o el banjo en que se puede reencarnar una lata de aceite, es decir, una mando-lata. Pero primero hay que verles en acción:

Pero claro, a Fetén Fetén les faltaba una cosa. Alguien que les escriba y que les cante.”No habíamos hecho letras nostros porque nos parece honesto que las escriban los que saben hacerlo. Y no las cantábamos porque cantamos muy mal”, dice Arribas con más risa que vergüenza. Y fue gracias a Sebastián Schon que hallaron quien les escriba, después de que el argentino asistiera anonadado a uno de sus directos. Schon puso letras con alma de bolero a las que serían las canciones de “Cantables” (Sony/Octubre), el disco que acaban de publicar en España con las voces de un selecto club de cantantes, entre ellos, Fito Cabrales, Natalia Lafourcade, Vicentico, Jorge Drexler o Julieta Venegas. Aquí una muestra de lo nuevo:

El proyecto es el resultado de la fascinación de Schon, casi un empeño personal que se ha convertido en un disco juguetón y hecho con cariño. Un acto de amor: “Lo que nos resulta más mágico e importante de todo es que alguien se emocionara con nuestra música e hiciese algo que echábamos de menos. Lo interesante es que no surgió de una reunión, sino de una fascinación. Hace más de dos años que tocamos en una salita pequeña de Buenos Aires ante 50 personas y allí estaba Sebastián. Y todo lo que vino después fue honesto. Él hizo una letra en su casa pensando en una de nuestras canciones y nos la enseñó. Y empezamos a trabajar en casa, en zapatillas, sin saber de una compañía a quien le pudiese interesar”, señala Galaz.

Arribas y Galaz han sido músicos de sesión durante años y saben lo que es tocar de manera profesional en un estudio, cumplir los horarios, acertar los acordes y marcharse a casa. Pero también llevan años investigando en la raíz popular de la música, la que se ha transmitido en las orquestas de los pueblos de toda Europa desde hace siglos. “Pertenecimos a la Musgaña durante seis o siete años y ahí exploramos muchos estilos populares. En los pueblos de España, primero por viajeros y luego con la radio se han conocido los ritmos que vienen de Europa. El acordeón nos trajo los bailes agarrados: los valses, las mazurcas, las polcas y mucha de la música de Europa se hizo nuestra. Nosotros admiramos a Edith Piaf y Duke Ellington, por ejemplo, y ellos llevan dentro esos ritmos. Y nuestro proyecto consistía en ser honestos y acometer una relectura de todo lo que nos gusta: el vals, el pasodoble, el swing y el jazz manouche que nos apasiona”, explica Arribas.

También acometieron la recuperación de instrumentos. “Algunos suenan insólitos pero eran reales, como el violín trompeta o el serrucho, que era un instrumento propio de los cabarés en la alemania nazi. Nada de lo que llevamos es atrezzo, todo es consecuencia de nuestros gustos y el objetivo de dotar a nuestra música de unos timbres que nos conecten al pasado pero sin nostalgia. Queremos que sea vigente y reivindicamos los tiempos que corren que la música popular esté presente”. Hombre, también hay otros imaginados. “Sí. La silla flauta de cámping es invención de Xavi Lozano y ahora estamos haciendo un duplicado, pero fué él quien nos la regaló. O la mandolata, que cuando hacemos conciertos para niños usamos muchos instrumentos de reciclaje. Son regalos de grandes amigos luthieres”.

Fetén Fetén son chanantes desde el nombre. “Es una palabra que se utiliza de antiguo y por eso nos gusta. Es un tanto vanidosa, porque significa lo bueno. Pero “la fetén” también quiere decir la verdad y eso es lo que intentamos. Es una buena definición de lo que queremos representar con nuestra música”, dice Galaz. Aunque es posible que hasta ahora las palabras realmente no les fueran necesarias, Fetén Fetén ya las tienen y su disco es una rareza que conquista desde la modestia, que conecta con nuestro costado más puro. “Cantables” es un disco que te pide que bajes la guardia y claro, se mete hasta la cocina. Este disco te devuelve a tu lugar. Puede que te haga sentir que ya estás en casa.