Resumen veraniego (y II)

El legado de la Callas, en peligro
El legado de la Callas, en peligro

Continuamos y terminamos con el repaso a lo acaecido este verano en el mundo musical. Los efectos de la crisis se dejan notar en todas partes. Noseda tiró la toalla en Turín por sus desavenencias con el director general Vergnano por temas económicos, y otro tanto pasó en Viena entre Welser-Möst y Meyer. La Ópera de Roma se situó al borde de la liquidación y quizá ni Muti logre resucitarla. Hasta en Alemania cuecen habas y la SWR Symphonieorchester y la Radio-Sinfonieorchester Stuttgart se habrán de fusionar. El Metropolitan estuvo a punto del cierre patronal con Peter Gelb, su director, pidiendo rebajas de salarios a los empleados –los coristas ganan unos doscientos mil dólares, una pasta gansa– y éstos que se lo rebaje él y renuncie a espectáculos carísimos que no llenan el aforo. Los patrocinadores amenazaron con no poner un dólar más si no se paraba la sangría y el acuerdo llegó en la prórroga. No hay dinero ni para mantener el legado de María Callas en Atenas, roído por las ratas en los sótanos de un museo. Más cerca, el déficit en las cuentas de la Orquesta de Córdoba la pone al borde de disolución. Cristóbal Halffter anunció la muerte del concurso de composición de Villafranca. En la Orquesta de Baleares se habla de un proceso encubierto de privatización promovido por su gerente con un patrocinador oriental que podría poner un millón de euros a cambio de colocar su batuta. Pobre Josep Vicent, ¡como en los clubes de fútbol! En el Liceo aterrizó sin ruido Sheppelmann, la sucesora de Matabosch, aunque un célebre cantante que colaboró con ella declaró a sus íntimos que es una de las pocas personas a las que no quería volver a tratar en su vida. ¿Regresará al Liceo?

Sevilla y Valencia son punto y aparte. Finalizó el suculento contrato de Pedro Halffter en teatro y orquesta y se medita si renovar o cambiar, existiendo al menos cinco competidores: Soustrot, Sagripanti, Rath, Axelrod y Chichon. Este último, con la ayuda de su mujer Elina Garanca, que hasta cantó a la Virgen de la Macarena, intenta ganar la partida aduciendo que podría llevar a sus amigos Netrebko y Kaufmann. Los cien mil euros que el tenor pidió en vano a Oviedo no hay quien los pague en Sevilla. Difícil decisión. Justo Romero, mano derecha de Helga Schmidt, dejó el Palau de les Arts acogiéndose al ERE. Ella quería también irse pero la tratan de convencer para que permanezca hasta mayo a cambio de una indemnización justificada como asesoría al estilo de lo de Mortier en el Real. La próxima temporada se cerrará con un vídeo de Kraus cantando «Adiós sueños de gloria». Y, con todo lo que está cayendo, en París nace un nuevo templo musical y en Madrid un nuevo festival –Clásica & Contemporáneos–, y es que la esperanza es lo último que se pierde.