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Paco de Lucía: el «frío en la voz» que le llevó a la tumba

Paco de Lucía en una imagen tomada en un concierto ofrecido en el Teatro Real de Madrid.
Paco de Lucía en una imagen tomada en un concierto ofrecido en el Teatro Real de Madrid.

Dice Juan José Tellez, que ha escrito dos libros sobre su vida y se la conoce bien, que quiso el maestro de la guitarra mantener su intimidad siempre a resguardo. Había demasiado ruido en España, mucha gente alrededor, y por eso se fijó en el Caribe y puso rumbo un día hacia Playa de Carmen, a finales de los 80, cuando aquello, cuenta su biógrafo, «no era como hoy lo conocemos, sino más bien como un paraíso hippie. Su casa estaba en la selva, muy asialada, cerca de playas que eran casi vírgenes». Y quizá conservar para sí y para su familia ese paraíso en la tierra. Había dejado de fumar hace unos veinte días, hacía ejercicio y se cuidaba bien («yo le había visto en junio y me pareció que estaba estupendo, delgado, muy bien», cuenta Téllez), algo que nunca había dejado a un lado. Aparcados los cuarenta pitillos o más de a diario, Paco decidió vivir como el nómada que era en México, lejos del tráfago. «Salía a pescar, hacia la compra en la plaza, sobre todo elegía el pescado, organizaba su vida y no dejaba de trabajar, jugaba con sus hijos y daba patadas al balón. Cuando no estaba de gira se separaba totalmente del artista. Y se perdía», comentan quienes le trataron.

El día fatídico de su muerte, el maestro de la guitarra estaba jugando con uno de sus hijos, y algo raro le pasó por el cuerpo, «un cierto malestar y dijo que sentía frío en la voz». Poco o nada se pudo hacer por mantenerlo con vida. Una hora de reanimación no fue suficiente. Gabriela Canseco, su segunda esposa, estuvo a su lado, ajena a todo drama, quizá intuyéndolo, pero no queriéndolo creer, hasta que un médico le dijo que había fallecido. Imposible asimilar que el padre, el amigo, el esposo que poco antes había salido a la mar se había ido para siempre. «Era un apasionado del agua y un gran buceador. De hecho se había lastimado un dedo haciendo pesca submarina tiempo atrás», cuenta Téllez.

Tarántulas en el porche

Cuando Playa del Carmen se llenó hasta la bandera, De Lucía emigró, vendió la casa que tenía «porque la anterior había sido fagocitada por las urbanizaciones y él buscaba la soledad». No quería, dice que su hija «creciera con tarántulas enel porche y una pistola en la mesita de noche», recuerda Téllez. Y volvió a España, a Toledo, al barrio de Santo Domingo el antiguo a una casa que la propia Gabriela se encargó de dar forma y de ordenar, de vestir. Pero sólo fue un paso más en su exilio permanente. La tranquilidad no llegaba. Palma de Mallorca fue el siguiente paso, una casa con olivos en las afueras de la ciudad que se convirtió en su primera residencia. Pero el Caribe, ese remanso en el extremo del mundo, le llamaba y le tentaba demasiado y allí en la Riviera Maya decidió empezar otra vida o continuar la que ya tenía, con su mujer y sus hijos chicos. Y es ahí, después de planear un día en la mar, con un amigo que había nacido en Madrid y vivía en México, cuando le sobrevino la muerte como un zarpazo.

Su entorno ha guardado silencio absoluto, se ha blindado ante la figura del maestro. «Es el mayor tributo, la mejor manera de guardarle respeto», dice. No hay palabras. El féretro partió ayer de Cancún en un vuelo comercial que hizo escala en Nueva York para tomar tierra esta mañana en Madrid. Viajaban junto a él su viuda y tres de sus hijos. Mañana sus restos mortales llegarán a su Algeciras natal, donde se instalará una segunda capilla.

Último adiós en el Auditorio Nacional

Después de barajar varios escenarios, la capilla ardiente se instalará en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, en la calle Príncipe de Vergara. El lugar adecuado para un personaje de la magnitud de Paco de Lucía se ofrece, según aseguraron ayer a este diario, a petición de los representantes de la familia, que solicitan al Ministerio de Cultura un espacio idóneo, dentro de los que estén disponibles en ese momento, y es son ellos los que en último lugar eligen con cuál de ellos se quedan. «El Ministerio ha querido colaborar así con esta muestra de respeto hacia uno de los artistas más grandes de la historia de la música», aseguraron desde Cultura. En un principio se pensó en el Teatro Real, sin embargo, la celebración de un acto privado contratado hace meses (que comenzará hoy sobre las dos de la tarde) hacía imposible que se instalara allí el féretro. La Sociedad General de Autores fue otro de los lugares ofrecidos, lo mismo que el Teatro Español. La apertura al público será desde las 13:00 horas a las 18:00 y se podrá acceder por la entrada principal del edificio. Por este motivo se han cambiado y ajustado los horarios de ensayo de la Orquesta Nacional de España, cuya sede está en el citado edificio de música.