Cultura

Paco Ortega: «No entiendo que hablemos de Franco»

–«Canciones sin prisa». ¿La prisa es la maldición de este tiempo?

Publicidad

–Es una de ellas. Este tiempo está lleno de maldiciones.

–Es su sexto álbum. El sexto es no fornicar...

–Hay que decir siempre sí al sexo, y más pasados los sesenta.

–Si pintar, como dice Barceló, es vender el alma, ¿cantar es vender...?

Publicidad

–Todos vendemos algo. Cantar es una salida que nos da la vida para escapar a otro lugar. La música es aire.

–Estamos intoxicados de política. ¿Cómo se desintoxica usted?

Publicidad

–En vez de ver los telediarios, trabajo.

–Ha trabajado con Camarón, Niña Pastori, Lolita, Massiel, Sabina, El Cigala, José Mercé, etc. ¿A quién le pediría dinero en un apuro?

–A ninguno. A mi cuñado. Soy un rico que a veces no tiene dinero.

–¿Dónde ponemos a Franco?

–No entiendo que estemos hablando de Franco en 2018. Lo han resucitado.

–¿Lo de Cataluña es una canción interminable?

Publicidad

–Tiene esa pinta. Espero que alguna vez la razón se imponga.

–Canta «Algo de mí». ¿Qué quedará de usted?

–Nada. Estaba Beni de Cádiz viendo una casa con una placa: «Aquí nació Manuel de Falla». Le preguntó su amigo: «¿Y qué pondrán en la tuya cuando palmes?». El Beni: «Se vende».

–«Líneas convexas». ¿Nos miramos en un espejo convexo?

–Siempre, y nos vemos peor de lo que somos. Exageramos los defectos.

–«Where is my love». Dónde está mi amor. ¿Todavía no lo sabe?

–Sé que la peor enfermedad de hoy es la soledad. Nos morimos buscando lo que no sabemos.

–«Y yo no iba y yo no estaba». ¿Dedicada a Pedro Sánchez?

–No, dedicada a los que te borran de su foto. Me lo han hecho algunos que han cantado mis cosas.

–«Eh, tú, mírame». ¿Los políticos no nos ven?

–No nos ven nada, así va esto. Tendrán que mirarnos algún día porque corren el riesgo de que nosotros no les veamos a ellos.

–Canta «Me gustaría volar». No sé si tiene pájaros en la cabeza...

–Los tengo, y eso me hace sentirme diferente y tener un camino propio.

–Todos tenemos pájaros en la cabeza, pero solo los obispos piensan que es el Espíritu Santo (viejo chiste).