EE UU remata a Plácido Domingo

El tenor dimite como director de la Ópera de Los Ángeles y cancela todas sus actuaciones en el Dorothy Chandler Pavilion. Hizo pública su decisión ayer por la noche, una semana después de hacer lo mismo en el Metropolitan.

El tenor en un concierto en Hungría en agosto de este año
El tenor en un concierto en Hungría en agosto de este año

El tenor dimite como director de la Ópera de Los Ángeles y cancela todas sus actuaciones en el Dorothy Chandler Pavilion. Hizo pública su decisión ayer por la noche, una semana después de hacer lo mismo en el Metropolitan.

Dos despedidas en una semana. Plácido Domingo se baja para siempre de otro escenario vital en su carrera. Esta vez se trata del de la Ópera de Los Ángeles, de la que era director desde 2003. El tenor ha dimitido del cargo y también ha renunciado a interpretar «Roberto Devereaux», fechada para febrero 2020. Hace casi exactamente dos años Domingo se encontraba en Los Ángeles celebrando los cincuenta años de su debut en esa ciudad con un gran concierto que la orquesta que ahora le da la espalda organizó en su honor. En simultáneo, el tenor interpretaba entonces «Nabucco» en el Dorothy Chandler Pavilion, sede de la compañía. Ahora prepara la tragedia de Verdi para la Zurich Opera House, donde tomará el escenario el 13 de octubre. También actuará en el mismo papel en el Palau de Les Arts de Valencia en diciembre. Europa es, por ahora, la única trinchera que le queda al tenor después de que Estados Unidos haya demostrado que más puede el MeToo que la presunción de inocencia.

La noticia de su dimisión se conoció ayer por la noche cuando el diario «Los Angeles Times» publicó un comunicado del tenor. «Las acusaciones recientes que se han hecho en mi contra en la prensa han creado una atmósfera en la que se ha comprometido mi capacidad para servir a esta compañía que tanto amo –reza el texto–. Mientras continúo mi trabajo para limpiar mi nombre, he decidido que es en el mejor interés de la Ópera de Los Ángeles que dimita como su director general y que deje mis actuaciones futuras».

El 14 de agosto, al día siguiente de que la agencia Associated Press publicara un reportaje en el que nueve mujeres acusaban a Domingo de presunto abuso sexual, la compañía angelina anunció que abriría una investigación interna al respecto. El resultado aún no se conoce, de hecho, el presidente de la ópera, Christopher Koelsch, escribió una carta a los empleados de la institución en la que asegura que la investigación continuará «hasta resolverse» y que «debemos tomar más medidas para asegurarnos de que estamos haciendo todo lo que podemos para fomentar un ambiente profesional y de colaboración». Mientras tanto, desde la institución comunicaron al «Times» que Domingo había sido una fuerza importante en la creación y el crecimiento de la institución y que sus contribuciones a la ciudad fueron «sin precedentes y profundas». Más de trescientas veces actuó el tenor en California, y dirigió orquestas allí en otro centenar de ocasiones.

Oleada de cancelaciones

La Orquesta de Filadelfia y la Ópera de San Francisco fueron las primeras en cancelar sus actuaciones en el mismo mes de agosto. Días después llegó una segunda entrega de aquel reportaje inicial, en la que se sumaban 11 nuevos testimonios en contra del tenor. Las únicas mujeres que se han identificado hasta ahora en las denuncias son Patricia Wulf y Angela Turner-Wilson. Se produjo entonces una nueva cancelación en su agenda por parte de la Ópera de Dallas. La semana pasada fue el propio Domingo quien canceló: un día antes de compartir escenario en Nueva York con Anna Netrebko anunció que no volvería jamás al Metropolitan. «Estoy feliz de que a los 78 años haya sido capaz de interpretar el maravilloso papel principal en el ensayo general de “Macbeth”, que considero mi última actuación en el escenario del Met. Agradezco a Dios y al público lo que me han permitido lograr aquí en la Metropolitan Opera», aseguró en un comunicado.

Como publicaba este diario entonces, la retirada de Domingo del Met fue «inducida», ya que al artista se le planteó sin ambages horas antes del estreno un ultimátun: o renunciar mediante una carta o que fuera una decisión tomada por la casa, bastante más desagradable. El efecto dominó se veía venir. Si en aquel comunicado Domingo hablaba de «un clima en el que las personas están condenadas sin el debido proceso», en el que se difundió ayer menciona su intención de «limpiar su nombre». Nada que ver con su primera reacción tras las acusaciones de agosto, cuando afirmó que «creía que todas mis interacciones y relaciones siempre eran bienvenidas y consensuadas. Las personas que me conocen o que han trabajado conmigo saben que no soy alguien que intencionadamente dañaría, ofendería o avergonzaría a nadie». Aunque ya sin lugar en Estados Unidos, ahora el tenor sí parece dispuesto a luchar contra las acusaciones que se han hecho en su contra. Aunque sea para defender su territorio en Europa.