Podcasts: Poner la oreja

No hace falta radio, ni ordenador, ni hay que fijar la vista; tan solo escuchar y tener un móvil. Los podcasts empiezan a pegar en España: 4 de cada 10 internautas oyó uno en el último mes.

No hace falta radio, ni ordenador, ni hay que fijar la vista; tan solo escuchar y tener un móvil. Los podcasts empiezan a pegar en España: 4 de cada 10 internautas oyó uno en el último mes.

El podcast está creando una nueva dimensión informativa. Estos pequeños archivos de audio de duración variable han tardado más que en otros países en hacerse un hueco, pero ya están bien instalados en España y echando raíces. Este fenómeno es un ejemplo de las cosas buenas que nos ha traído la tecnología, que tantas veces nos satura. Desde una aplicación en nuestro teléfono inteligente tenemos acceso a un mundo repleto de conocimiento, periodismo, entretenimiento, psicología, humor o lo que a cada uno le interese. También nos regala la oportunidad de escuchar en diferido la tertulia política que nos perdemos todas las mañanas por lo intempestivo de la hora o ese programa nocturno que nos hace tanta gracia pero al que nunca llegamos despiertos. De esta forma, las cadenas de radio convencionales también están aprovechando el tirón y cuelgan en las distintas plataformas contenido ya emitido y troceado, listo para el consumo, además de espacios nuevos que no caben en la programación diaria y que, normalmente, van dirigidos a un público más nicho.

Cada día, más de dos millones de personas se conectan desde todos los puntos del planeta al podcast estrella del diario «The New York Times», presentado por el periodista Michael Barbaro. En apenas veinte minutos, «The Daily» repasa un tema de actualidad en una entrevista con uno de sus reporteros con un estilo que te engancha desde el primer momento. Es una combinación ganadora; el rigor del «NYT» con el tono de andar por casa propio de los americanos.

Según Marcos Gutiérrez Sanjuán, cofundador del podcast «Mejor que el sexo», se trata de una tendencia «que está arrasando en el mundo entero desde hace tiempo y que ahora empieza a despegar en el mundo hispano». Según él, el secreto está en que solo requiere de un sentido, el oído, en una época en la que estamos sobrecargados de estímulos. «Invita a la reflexión y crea una intimidad como solo la voz puede hacerlo», asegura.