Cayetana, una Hedda Gabler mediterránea

La actriz repite en el CDN con Eduardo Vasco después de «El malentendido», en uno de los grandes dramas sociales de Henrik Ibsen

cayetana Guillén-Cuervo interpreta a una de las grandes «heroínas» de Ibsen, Hedda Gabler
cayetana Guillén-Cuervo interpreta a una de las grandes «heroínas» de Ibsen, Hedda Gabler

La actriz repite en el CDN con Eduardo Vasco después de «El malentendido», en uno de los grandes dramas sociales de Henrik Ibsen

Libre y adelantada a su tiempo en espíritu, pero atada a éste y por él condenada por su comportamiento. «Un estudioso de Ibsen, G. Wilson Knight, decía en un libro que Ibsen es capaz de destruir al individuo con tal de salvar al ser humano. Sus personajes femeninos hacían cosas cuestionables con tal de arrojar luz a un camino de libertad e independencia de la mujer. Nora da ese portazo famoso pero abandona a sus hijos. Son cosas que van más allá en la conquista de derechos y libertades», cuenta Cayetana Guillén Cuervo. La actriz se convierte en Hedda Gabler, protagonista que da título a una de las obras más emblemáticas del dramaturgo noruego, un texto estrenado en 1891 y representado desde entonces de forma habitual en todo el mundo que vuelve esta vez a escena en el Centro Dramático Nacional adaptado por Yolanda Pallín y dirigido por Eduardo Vasco. «Tengo la suerte de haber visto muchas ‘‘Heddas’’ –explica el director–. Es un texto que en Europa se hace mucho. En mis viajes he visto desde montajes berlineses hasta holandeses, y me he encontrado muchas versiones de “Hedda Gabler”. Yo nunca coincidía con las cosas que veía. Posiblemente, me decían mis amigos extranjeros teatreros, yo tenía una visión muy mediterránea de Hedda, porque trataba de no convertirla en una loca. Lo que nos cuenta Ibsen son los problemas de un ser de un tiempo que no se adapta a él». Sobre el escenario, Vasco repite con parte del equipo con el que estrenó en 2013 la sobria y soberbia «El malentendido»: Guillén Cuervo y Ernesto Arias. Como otras heroínas –o antiheroínas más bien– de Ibsen, Hedda Gabler trata de escapar a su destino, que la persigue obstinadamente, como en toda tragedia que se precie. Aunque lo es sólo al final, y hasta entonces ha sido el drama social el terreno elegido para contarnos la historia de esta dama de carácter, prometida a un hombre al que no ama, Jorge Tesman (Arias), en cuya vida aparecerá de golpe un antiguo amante, Eilert Lovborg (José Luis Alcobendas), la mujer con la que éste comparte su tiempo, Thea (Verónika Moral), y un mezquino pretendiente, el juez Brack (Jacobo Dicenta), acompañados por un sexto personaje, Julia Tesman (Charo Amador). «Hedda hereda una estructura aristocrática que no tiene nada que ver con una burguesía a la que ella se intenta adaptar. Lo que tiene es un problema de incapacidad de acomodarse a lo que ha ocurrido alrededor de su vida», explica Eduardo Vasco. «Nuestra Hedda intenta vivir la vida que ha elegido. Pero las apariciones de Lovborg, que pertenece a su vida pasada, la abocan a salir de esa especie de personaje que está intentando ser y volver a su naturaleza pura y dura».

Más que una mujer insatisfecha

Guillén Cuervo, viajera intersecular en la ficción televisiva hasta hace poco –la segunda temporada de «El Ministerio del Tiempo» ya está en camino– da en escena otro salto temporal, a finales de un siglo XIX que parece hoy lejano. «Intentamos que haya un cordón umbilical entre los siglos para que interesen las razones de Hedda Gabler y estamos tratando de darle luz a esas razones, que no se quede en la anécdota de una mujer insatisfecha, que raya la locura o en una niña mimada o aburrida –explica la actriz–. Lo que queremos es componer una mujer inteligente que no aguanta la mediocridad a su alrededor y que está sometida a losesquemas del sistema en el que vive y no puede dar rienda suelta a sus anhelos, a sus deseos». Y cita al personaje de la serie televisiva: «Como dice Alonso de Entrerríos, las cosas no han cambiado mucho. Por eso se puede rendir homenaje a la mujer inteligente que no consigue ser libre, independiente ni completa y que tiene que intentar vivir su felicidad a través de los demás, de lo que esperan de ella, del trabajo de su marido y de una maternidad, que los demás dan por supuesta». Y asegura que la obra «habla de las mujeres encerradas por arquetipos y condicionantes sociales a lo largo del tiempo».

Guillén Cuervo subraya que la situación de la antiheroína de Ibsen «se repite ayer y hoy». Hay aún «Heddas», recalca, «quizá no con los mismos condicionantes, pero las hay. Se va a reconocer en Hedda mucha gente». Y es que la protagonista «tiene los deseos claros, pero no la valentía de saltarse las reglas para cumplirlos. Eso nos pasa muchas veces». Ella asegura que no siempre encuentra la seguridad que parece transmitir. «No tengo las cosas tan claras. Me voy encontrando a medida que llego a los sitios. Lo que más esperanza me da son las relaciones humanas, la gente que me encuentro por el camino». Y reconoce que «todos nos sentimos vulnerables al subir a un escenario. El abismo y la fragilidad son tremendos. Pero eso hace que ese riesgo sea hermoso».

Tras encadenar una tragedia mayúscula y un drama intenso, la actriz reconoce que tiene muchas ganas de hacer comedia, «porque además soy una gamberra, aquí donde me ves. Mis amigos me dicen siempre: ¡Qué poco te conocen! Creo que me ven tan segura, la naturaleza me ha dado unas características, pero estoy abierta a los cambios, voy descubriendo las cosas y no estoy segura de nada». Aunque reconoce que textos como «Hedda Gabler» le encantan, «ese es el gran teatro, el que hacían mis padres, textos que te hacen reflexionar y cuestionan la naturaleza de vivir, del ser humano». Y recuerda al hablar de sus padres «El malentendido», por el especial significado que tuvo, ya que, en 1969, Fernando Guillén había estrenado la obra junto a Gemma Cuervo. «No fue solamente un homenaje a mis padres que estuvo lleno de connotaciones emocionales –su padre acababa de fallecer–, sino que tuve la gran suerte de cruzarme con Eduardo Vasco y todo su equipo y que me incluyeran en el proyecto, con gente como Ernesto Arias y los que se han sumado ahora, que son primera división».

Vasco, con un ojo en Shakespeare

Cuenta Eduardo Vasco (en la imagen) de su propuesta escénica que será «un trabajo muy teatral, donde se ve todo, hasta los cambios de vestuario. Hay un piano y cuatro sillas, nada más. Una escenografía seria pero sofisticada. Tratamos de contar la historia de una manera cruda y que se compense con un trabajo actoral minucioso». Esta «Hedda» es una coproducción entre el CDN, la productora de Guillén Cuervo, Mucha Calma, y la compañía de Vasco, Noviembre Teatro, con la que el director sigue dando aliento a clásicos. Shakespeare –ya hizo «Hamlet», «Noche de reyes» y «Otelo»– está en su presente inmediato con «El mercader de Venecia», con Arturo Querejeta y Francisco Rojas.

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- Cuándo: hasta el 14 de junio.

- Dónde: Teatro María Guerero. Madrid

- Cuánto: de 11 a 24 euros. Tel. 91.310.29.43.