La furia más allá de Marlon Brando

Les Antonietes recuperan «Un tranvía llamado deseo»

Jorge Albuerne interpreta a Kowalski, mientras que Annabel Castan, aquí en la bañera, es Blanche
Jorge Albuerne interpreta a Kowalski, mientras que Annabel Castan, aquí en la bañera, es Blanche

Les Antonietes recuperan «Un tranvía llamado deseo»

«¡Stellaaaa!». La voz, el grito desesperado de Marlon Brando, con su camiseta totalmente rasgada en «Un tranvía llamado deseo» ha quedado grabado para siempre en el imaginario colectivo. Hay actores con tal magnetismo que llegan a secuestrar personajes, los roban solo para ellos, y Marlon Brando hizo esto con Stanley Kowalski. Intentar recuperarlo y liberarlo del icono ha sido el esfuerzo de todos los actores que han venido después. ¿Alguien piensa en algún actor que no sea Brando cuando piensa en el personaje? Hay que seguir intentándolo.

La compañía Les Antonietes son los últimos en intentarlo. La Sala Muntaner acoge hasta el 21 de febrero una versión moderna y esencialista de la célebre obra de Tennessee Williams. En «Un tramvia anomenat desig», nos encontramos con el joven matrimonio formado por Stella Dubois y Kowalski, que reciben la visita de la hermana de ella, Blanche, durante un caluroso verano. La contraposición del mundo tosco y animal de Kowalski, con el poético y soñador de Blanche, provocará un choque de trenes que acabará por arruinarlo todo.

Oriol Tarrasón dirige un montaje que prescinde de todo lo superfluo y nos presenta un espacio oscuro donde sólo aparecen una bañera, uno de los motivos de fricción entre Blanche y Kowalski, y unos taburetes para representar la casa. En ella, Annabel Castan es Blanche, una mujer cuyos fracasos han alejado de la realidad y que vive aferrada a sus delirios poéticos. Mireia Illamola es Stella, su hermana y el único punto de unión entre los dos personajes en conflicto y que acabará por pagar las consecuencias. El triángulo lo completa Jorge Albuerne como Kowalski, el único personaje que habla castellano. Y no hay que ser malpensados, la razón no es porque los catalanes son los civilizados y poéticos y los españoles los toscos y violentos. «Como Albuerne es castellanoparlante, pensamos que así pondríamos énfasis en su origen polaco», comenta Tarrasón.

Que nadie espere ver la famosa camiseta imperio de Brando. Albuerne construye su propio personaje, sin demonizarlo, pero sin ocultar su violencia machista y sus maltratos. No es una buena época para mostrar el lado romántico de la violencia de género. El resultado, en todo caso, sigue siendo arrollador.

Dónde: Sala Muntaner. C/ Muntaner, 5

Cuándo: hasta el 21 de febrero

Cuánto: De 18 a 20 euros