Un reto: Plácido Domingo y Yago

Conozco a Plácido Domingo desde 1969. Nuestra relación ha sido intensa en años y trato. Hemos pasado por periodos muy diversos, de llamarme para que a los dos días me presente en Bayreuth a escucharle «Parsifal» o de venir a cenar a mi casa a saludarme con un «Tengo que decirte que no me alegra verte». Todo depende de lo que yo haya escrito desde nuestro último encuentro. Él se lee absolutamente todo cuanto de él se publica y guarda sus «observaciones» con memoria de elefante. Siento curiosidad por conocer cómo reacciona ante mi crítica sobre su «Simon Boccanegra» en Valencia, en la que terminaba lanzándole un reto: que se propusiese para cantar Yago en el debut de Jonas Kaufmann como Otello en el Covent Garden.

Plácido Domingo es muy aficionado a los Guiness, está orgulloso de haber batido casi todos los referentes a un cantante, pero le falta al menos uno. El tenor chileno Ramón Vinay (1911-1996), que empezó y terminó como barítono al igual que nuestro tenor, abordó el papel de Yago a los 52 años y tras 32 de carrera. Cantó también otros de barítono, como ahora el madrileño, tales como Scarpia, Amonasro, Falstaff o Tonio, que probablemente nunca incorpore Domingo y otros, como Gianni Schicchi o el Conde de Luna, en los que coincide con él. Incluso se atrevió a ir de bajo, es verdad que sin éxito, con el Wotan de «El oro del Rin» o el Gran Inquisidor de «Don Carlo». Su despedida de Santiago de Chile, el 22 de septiembre de 1969, estuvo cargada de emoción. Interpretó los tres primeros actos de «Otello» como barítono y el último como tenor.

Nadie dudará de que Jonas Kaufmann es el sucesor de Domingo, aunque en estilo más lo es de Franco Corelli. En algunos aspectos, incluso más completo que ambos, porque jamás se les ocurrió a éstos atreverse –y con pleno éxito– con «La bella molinera» y el «Viaje de invierno» schubertianos. A punto de cumplir cuarenta y cinco años, ya tiene programado su primer Otello, dentro de dos años y en Londres con Pappano en el foso. Pocos espectáculos levantarán similar expectación. El añadido de Domingo como Yago supondría el «no va más». No está previsto, pero bastaría su deseo para su incorporación a la producción, máxime dada la relación tan intensa que ha tenido con Londres. Domingo ha declarado que no desearía ser el rival malvado de Otello, pero todo cambia en la vida. El asunto más problemático vendría en el contraste de los timbres entre ambos tenores, ya que la voz del alemán suena más oscura que la del español, con lo que no se sabría si Otello era el barítono y Yago el tenor. En cualquier caso, estoy convencido que que la tentación existe, si no para el teatro en vivo, al menos para el disco. Veremos qué opinan en su entorno, que cuenta mucho.