Teatro

Víctor Ullate: «Hay que tener cuidado con lo que uno se propone»

Interpreta «Pareja abierta» en el Teatro Marquina, en Madrid, junto a la polifacética actriz Carmen Conesa. Un extraordinario espectáculo con texto de Darío Fo y Franca Rame por primera vez convertido en musical.

Víctor Ullate
Víctor Ullate

Interpreta «Pareja abierta» en el Teatro Marquina, en Madrid, junto a la polifacética actriz Carmen Conesa. Un extraordinario espectáculo con texto de Darío Fo y Franca Rame por primera vez convertido en musical.

u nombre sabe a baile, pero también a interpretación, a calidad sobre los escenarios, donde, como los actores internacionales más completos, lo da todo. Por eso canta, baila e interpreta como los más grandes del mundo entero. Hablo de Víctor Ullate, ahora inmerso en una nueva aventura en compañía de la también polifacética Carmen Conesa, con la que forma una «Pareja abierta» en ese musical extraordinario, con texto del incombustible Darío Fo y su no menos incombustible mujer, Franca Rame. La pareja utiliza todas sus ironías y ese conocimiento que les dieron sus cincuenta años de matrimonio real, literario y teatral, para ofrecer un punto de vista tan divertido como creíble. El resultado es un espectáculo extraordinario cuyo corazón, en Madrid, en el Teatro Marquina, hasta el 23 de julio, tiene nombres y apellidos. «Los partícipes de este proyecto que nos tiene entusiasmados a todos somos Carmen Conesa, Lola Barroso (escenógrafa), Gabriel Olivares (director), el compositor Ferrán González y yo», dice Ullate. Todos ellos volcados en el inconmesurable texto de Fo y Rame, por primera vez convertido en musical. «Este libreto se ha representado muchísimo, en 55 países; pero nunca se había hecho la versión musical. Me puse en contacto con la agencia de representación de Darío Fo y le pedí los derechos porque me parecía que el ritmo de la función era perfecto para convertirlo en musical. Hablé con ellos y aceptaron cedérmelos, siempre y cuando fuera fiel al texto y les señalara dónde quería poner las canciones. Así que eso hicimos y tuvimos suerte, porque nos lo aprobaron y conseguimos por fin, por primera vez, convertirlo en musical».

Machista que va de liberal

A veces parece que el texto en un espectáculo de este estilo puede ser secundario, pero no es el caso de esta obra donde Fo y Rame recogen, a través de sus propias experiencias, un tema de absoluta actualidad: el de las parejas abiertas. Le pregunto a Ullate si él cree que funcionan. «Pienso que ambas partes tienen que estar en el mismo punto de la vida. Y creo que es muy difícil, porque gestionar una cosa así es complicado en cualquier caso, pero más si los miembros de la pareja no están en el mismo momento. Evidentemente, hay parejas que llevan toda la vida juntas y que son capaces de gestionarlo de una manera madura; pero yo, desde luego, sería incapaz de compartir lo que en principio considero que es mío». Lo que está claro es que el que abre la pareja suele ser el que lo disfruta... «Totalmente. Es el caso de Pío, a quien interpreto. Así que decido abrir la pareja, sin que Antonia (Conesa) esté de acuerdo, porque no la concibe de la misma manera; pero, al final, entra por el aro y es cuando descubrimos al verdadero Pío, que en realidad es un machista, por mucho que vaya de liberal y moderno y quiera hacer creer que puede con todo. Es interesante porque lleva a descubrir que hay que tener cuidado con lo que uno se propone, porque se le puede volver en contra».

Frente a Víctor, la gran Carmen Conesa convertida en Antonia. Un dúo extraordinario. «Es un lujazo trabajar con ella. Ya habíamos coincidido hace muchos años y habíamos tenido un ‘‘feeling’’ maravilloso en escena; volver a trabajar juntos es un regalo, la verdad, porque es una actriz maravillosa, pero además muy buena compañera, generosa y cómica como ninguna. Me parece una mujer excepcional en todos los sentidos», afirma Ullate. Se trata de un dúo que, sobre las tablas, está siempre cantando, hablando y bailando, pero en un juego de máscaras fabuloso. «Sí, porque los personajes juegan a los supuestos. Empiezan de una manera y acaban de otra completamente diferente. Ese cambio tiene que ver con el viaje que les toca hacer en ese punto de crisis de pareja del que emergen la tragedia y la comedia», explica.

Decía Darío Fo que «la sátira es el arma más eficaz contra el poder: el poder no soporta el humor, ni siquiera los gobernantes que se llaman democráticos, porque la risa libera al hombre de sus miedos»; pero, más allá de eso, el propio humor parece a veces la mejor manera para tratar los asuntos serios, como aseguraba el escritor Evelyn Waugh: «Precisamente fue por eso por lo que nos gustó tanto la obra. Es evidente que si ocurre una cosa así y no estás de acuerdo, es un drama; pero exponerlo y tratarlo como lo hace Fo es no solo de una lucidez impresionante, sino que, además, transforma el asunto en algo divertido».

Sin duda, aunque no debe haber sido fácil convertirla en musical al tratarse de un texto tan potente. Parece que, a veces, la música puede robarle protagonismo al argumento. «Para que eso no pasara quise contar con uno de los mejores dentro del panorama musical, como es Ferrán González, ganador del premio Max. Había visto dos de sus espectáculos y había comprobado que la parte musical estaba integrada completamente en el texto. Y eso era lo que más me gustaba. Entonces hablé con él, leyó la obra y le encantó y se apuntó al proyecto. Pero es verdad que ése era uno de los grandes retos, que estuviera a la altura. Y creo que lo hemos conseguido, porque incluso mucha gente que no había visto la obra original y ha visto la nuestra nos ha comentado que creía que estaba concebida como musical». Un espectáculo con una puesta en escena peculiar. «Sí. Son todo ‘‘fligth cases’’ de teatro, las cajas donde guardamos el material para llevarlo de gira. Se van abriendo por espacios a medida que hacemos la obra y convirtiéndose en los distintos escenarios. Aparece una cocina, una mesa y unas sillas, una puerta doble. La escenografía es muy sorprendente», explica Ullate.

La respuesta del público está siendo muy buena, tal vez porque, además de todo lo que se le ofrece en la obra, luego le invita a reflexionar. «Creo que muchos espectadores se ven reflejados y otros lo perciben desde muy lejos pero, además de ser una comedia súper divertida, luego la gente se va a cenar y no para de comentarla. Eso es lo bueno de un gran texto: que no se te olvida enseguida, que te hace pensar y volver a vivir la obra y las propias risas después de haberla visto».