Dos proscritos al rescate de Australia

Su federación varió su normativa poco antes del Mundial para contar con Mitchell y Giteau

Australia acabó hoy con el sueño de los Pumas en la Copa del Mundo de Inglaterra 2015 después de derrotarlos en semifinales por 15-29 y reservó su plaza para la final del próximo sábado frente a los All Blacks

Australia, la primera bicampeona mundial (ganó sus títulos en 1991 y 1999), sufría un declive desde el inicio del siglo. Regularmente batida por Suráfrica y, sobre todo, por Nueva Zelanda en los torneos del hemisferio sur, tampoco brillaba como sus vecinos en los duelos contra los rivales septentrionales. En los últimos años, los «wallabies» han sufrido derrotas humillantes ante Francia, Inglaterra, Irlanda e incluso ante la decadente Escocia. Peor aún: en 2012, perdieron la serie de tres encuentros en casa ante los «Lions», el equipo que agrupa a las cuatro selecciones británicas. Urgía hacer una revolución y ésta lleva la firma de Michael Chejka, un técnico heterodoxo que la ha llevado a la final del Mundial.

El polémico cuarto de final ante Escocia, ganado por un milagroso (y discutible) golpe de castigo en el último minuto, fue sólo un accidente. Ayer, los tres cuartos australianos arrollaron a los valerosos argentinos con cuatro ensayos, tres de ellos obra del velocísimo Adam Ashley-Cooper. Pero no es ni mucho menos este talentoso finalizador el hombre más importante de la línea de ataque auriverde. El diapasón ofensivo de Australia lo ha marcado en esta Copa del Mundo el primer centro, Matt Giteau, y el factor desequilibrante, pues aparece en cualquier sector del campo partiendo de su posición de ala derecha, es Drew Mitchell. Se trata de dos jugadores a los que sólo el empeño de Chejka ha permitido ver este otoño en los campos ingleses.

Veteranos de muchas batallas, Mitchell y Giteau se enrolaron el Toulon francés, club con el que han ganado las dos últimas copas de Europa. La federación australiana, como la neozelandesa, exige que todos sus internacionales disputen el campeonato local, pero el seleccionador, pocas semanas antes de ofrecer la lista, amenazó con dimitir si no le permitían convocar a sus dos expatriados. «Me parece una estupidez prescindir de dos jugadores tan buenos», espetó por toda explicación. El rendimiento de ambos le ha dado la razón.

No fue el único movimiento heterodoxo de Chejka en la preparación mundialista. En enero, contrató a Mario Ledesma, antiguo capitán de Argentina, como técnico especializado en la melé. El antiguo «Puma» entró en Australia con un visado de turista y vivió en una cabaña hasta que regularizó su situación. Un técnico sin papeles, pero eficiente.

El heroísmo de los «Pumas»

La diferencia de físico entre los jugadores argentinos y los colosales australianos es enorme, pero ningún deportista del mundo se inmola en un terreno de juego, pese a su inferioridad atlética, como estos «Pumas», cuyos mejores jugadores, el mago Hernández, Imhoff o el capitán Creevy, abandonaron el campo lesionados. El zaguero Tuculet aguantó 50 minutos con la nariz fracturada.