“Que fuera amigo de Pablo Escobar no significa que sea un narco”

Higuita habló de su relación con el narcotraficante colombiano y de lo agradecido que le estaba desde niño.

El exfutbolista colombiano René Higuita (2-d) celebra tras marcar de penati durante el partido de despedida del estadio Vicente Calderón.
El exfutbolista colombiano René Higuita (2-d) celebra tras marcar de penati durante el partido de despedida del estadio Vicente Calderón.

El exportero internacional por Colombia René Higuita, que llego a militar en el Real Valladolid, habló en Fox Sports de su relación con el narcotraficante Pablo Escobar, hincha de Nacional de Medellín, equipo con el que Higuita ganó la Copa Libertadores, y de lo agradecido que le estaba desde que era niño: “Cuando era un niño, Pablo Escobar iluminaba las canchas, ¿cómo no agradecer eso si no había?”.

“Yo soy amigo de todos, el hecho de que yo sea amigo de Pablo Escobar no quiere decir que sea narcotraficante. Nosotros estamos en el punto de mira y tenemos enemigos. En todos los niveles de la vida tenemos un 50-50, unos que nos quieren y otros que no nos quieren. Cuando uno se vuelve público da esa posibilidad a los enemigos de que lo vuelvan a uno mierda”, contó el colombiano.

Higuita habló de la visita que le hizo a Escobar en la prisión de ‘La Catedral’ y de su paso por la cárcel por mediar en la liberación de un secuestro: “Yo no fui el centro de todo lo que pasaba en el país. ¿Qué pasa? Se junta lo de la liberación de la niña y la visita a ‘La Catedral’. Y a la gente se le olvida que Pablo Escobar también fue un congresista. Estuvo en el Congreso de la República. Cuando ya empieza esa persecución con Pablo Escobar, empiezan a agarrar a todos sus amigos. Yo no era ni amigo de Pablo Escobar, la misma gente me volvió amigo cuando fui a visitarlo a ‘La Catedral’ y, en definitiva, cuando me agarraron, me dijeron que yo no podía intermediar”.

“A los ocho días de estar en la cárcel, a mí me dicen: ‘entrégueme a Pablo Escobar y usted no tiene delito’. Eso fue lo que sucedió. Yo dije: júzguenme por la ley 40, no me juzguen por soplón. Me montaron en un helicóptero, y otro me escoltaba, me llevaron a Bogotá, que esto no se lo han hecho ni al peor narcotraficante. Y seguían insistiendo. Yo les decía: no sé, y aun sabiendo, no les diría, eso es trabajo de ustedes, déjenme hacer lo mío que es el fútbol”, relató Higuita.

No es fácil estar en la cárcel, pero es satisfactorio cuando uno pensó en mediar, en ser una persona útil para la sociedad, y que después los políticos lo castiguen a uno y lo metan en la cárcel como diciendo, usted hizo algo malo. Y al término de todo eso, no, usted no hizo nada, nos equivocamos. Había otros intereses de por medio más políticos. Cuando entré a la cárcel, me dije: salgo mañana. Pero estuve nueve meses. Para mí fue como un día. Con esa inocencia que yo tenía de las normas y las leyes, yo decía mañana salgo, mañana salgo. Se me fueron nueve meses así. Siempre me trataron con cariño en la cárcel, las mismas autoridades sabían que yo era inocente”, recordó el colombiano.