Cristina Lazarraga, la española que ha convertido las motos de agua en un deporte femenino

Ha conseguido que haya una categoría femenina en el Mundial. Recientemente ha sido subcampeona de Europa

Cristina Lazarraga acaba de ser subcampeona de Europa en moto acuática. Un premio importante después de un curso extraño. “Por lo general la temporada como muy tarde acaba en diciembre y vuelve a empezar en marzo o abril, justo ahí ha sido el confinamiento”, explica. Así que, casi sin la posibilidad de hacer pretemporada se plantó en Polonia y Hungría para disputar el campeonato continental. Ganó en Polonia, fue descalificada en una carrera y terminó subcampeona en el total.

Pero su gran triunfo ha sido otro. Cristina ha peleado durante mucho tiempo para que se reconociera una categoría femenina en el Mundial y por fin lo ha conseguido. Este año era el primero en el que el Mundial tendría que haberse disputado con una categoría específica para mujeres, pero la pandemia se llevó el campeonato por delante y tendrá que esperar. Sí la ha habido en el campeonato de Europa.

En teoría había una categoría de mujeres, pero cuando yo empecé todas se dieron de baja y sólo había otra. Éramos dos, pero una categoría de dos no tenía sentido y empezamos a correr con los chicos. A día de hoy sigo corriendo con los chicos. Luego comencé a hacer carreras internacionales y empecé a ver que alrededor de Europa sí había más chicas”, explica Cristiana. Creó un grupo en facebook para que se fueran sumando más mujeres y así poder informarse de las carreras o campeonatos que estuvieran más dispuestos a abrir una categoría femenina.

“Eso fue creciendo y ahora somos cuarenta, que tampoco es que sea una barbaridad, pero está muy bien. Están en toda Europa. Hay algunas, muy pocas, que vamos a los Europeos y a los Mundiales y, aunque no haya categoría de chicas, corremos con los chicos. Presioné bastante al presidente de la Federación Española, que está metido en el comité de la mundial y presentaron un dossier oficialmente, con todos los datos. Hay una liga privada que lo empezó a hacer, pero en Estados Unidos. El primer día que abrió la categoría fueron diez”, afirma.

La cifra era un buen punto de partida. No es fácil que diez personas se desplacen hasta Estados Unidos para competir con la complicaciones y el coste que tiene el desplazamiento con el traslado de la moto incluido. La categoría femenina tendría que haberse abierto ya el año pasado, pero la persona encargada de hacer los trámites no se preocupó demasiado. Así que Cristina insistió y aún se presentó a disputar el Mundial. “Pero cuando dije que no había categoría femenina, la mayoría de chicas a las que estaba metiendo presión para que fueran decidió no ir”. Pero en el reglamento ya figuraba la categoría femenina. “Así que este año iba a ser el primero en el que íbamos a tener la categoría en el Mundial”, reconoce.

Las motos acuáticas son parte de su vida. Su padre competía y ella siempre quiso hacerlo. “Mi padre era piloto cuando era joven y yo le acompañaba a todas las carreras y me flipaba, la verdad. Y siempre quise correr, pero nunca me dejaron en mi casa. Aunque montar en moto he montado toda la vida”, cuenta Cristina.

Pero hace cuatro años un encuentro casual le cambió la vida. “Un chico me dijo “estoy corriendo el campeonato de España y hay una categoría de chicas. Cuando lo comenté en casa por fin me dijeron “si hay categoría de chicas, adelante”. Yo, con la moto comprada y todo, pero no podía competir porque no había categoría femenina. Llevaba muchos años intentándolo, pero a mi padre le daba un miedo terrible porque él ha tenido accidentes bastante serios. También es verdad que antiguamente como todo, como el motocross, era mucho más agresivo, pero actualmente dentro del peligro que conlleva un deporte de este tipo está mucho más controlado”, asume.

Lo que no ha cambiado del todo en el deporte es un cierto machismo. “El mundo del motor es un mundo muy machista pero porque siempre ha sido gobernado, por decirlo de alguna manera, por hombres, pero yo creo que hay referentes como Cristina Gutiérrez, Ana Carrasco o Carmen Jordá. Hay un 97 por ciento de hombres, pero en el futuro eso va a ir cambiando y estamos en un buen momento para ello”, dice.

Cuando ganas a un chico, pica. Todo está muy bien hasta que empiezas a estar arriba. Todo el mundo quiere ganar y yo creo que pica te gane quien te gane. Es verdad que yo, que suelo estar arriba, hay veces que he notado un retintín de más, no porque me hayan ganado sino porque me ha ganado una tía. Lo he notado muchas veces, pero más ganas me dan de seguir dando gas”, reconoce. “Siempre me ha pasado, porque siempre he estado metida en cosas de motor, que hay veces que tenemos exceso de ayuda y no sé cómo tomarme eso. Lo agradeces, pero me pregunto ¿esta ayuda se la estarías dando a un chico? Yo siempre lo hago sola, me voy a entrenar sola, subo la moto sola y a lo mejor estoy en una gasolinera poniendo aire a las ruedas y me viene un chico a decirme si necesito ayuda. Entiendo que lo hacen de mil amores, pero mi pregunta siempre es ¿esta ayuda se la ofrecerías también a un chico?. No me lo tomo a mal, simplemente me pregunto eso. Haces un poco de trabajo de visualización y dices ¿esto es normal, no es normal? Al final gracias a todo lo que estamos viviendo las cosas están cambiando”, asume.

Después de haber conseguido que haya una categoría femenina en el Mundial, ahora su pelea es otra, es dar visibilidad a su deporte. “Le falta una buena comunicación. Se hace comunicación, pero pasa por debajo del radar. Si por ejemplo el año pasado del top tres mundial, del podium, dos chicos son españoles, eso por lo menos se merece un artículo. Pero la Federación no se preocupa de ese tipo de cosas. Si tú no te preocupas por eso no hay visibilidad mediática y las marcas no se van a interesar jamás. Le falta que nos hagan un poco de caso, porque estamos consiguiendo cosas bastante grandes para España y hay pilotos muy buenos”, analiza.

Y con la visibilidad llegará el dinero. “Va todo rodado, si empiezas a aparecer en medios las marcas se empiezan a interesar y si se interesan las marcas hay más dinero para el deporte y empieza a crecer. No es porque sea mi deporte, pero veo bastante potencial porque es un deporte que se hace en la playa, con buen tiempo y llama mucho la atención. Si yo pudiese, poner un Dj, llamar al público, invitar al público. Si vamos a hacer una carrera en Murcia, qué menos que carteles o algún tipo de comunicación para que la gente de allí lo sepa, y no se ha preocupado nadie por eso. Nadie. Yo lo estoy intentando a nivel individual porque me interesa y porque puedo y que hay de dónde tirar y eso va a repercutir en el deporte y estoy encantada”, asegura.

Cristina estudió periodismo y publicidad e intenta aprovechar su formación para dar a su deporte esa visibilidad que necesita. “Llama la atención, la mayoría de la gente no sabe ni que se puede competir en esto. Entonces cuando ves ahí todo el tinglado montado, un montón de carpas en la playa, todas las motos puestas en fila, es algo que llama mucho la atención, pero falta una marca potente tipo Red Bull que diga “os voy a patrocinar” y que eso empiece a crecer. Cuando mi padre competía estaban metidas un montón de marcas, Beefeater, Larios, tenían equipos con pilotos oficiales, eso era espectacular. Cuando cortaron la publicidad del alcohol las marcas se fueron y el deporte fue para abajo. Yo creo que ahora habría que tomar otras vías y estamos en ello. Tengo pendiente hablar con el presidente de la Federación y exponerle unas ideas a ver qué le parece”, afirma.

Cristina ya ha cambiado su deporte una vez y puede cambiarlo otra.