Los números juntos de Messi y Luis Suárez, el "9″ que sí se entendió con Leo

Han jugado seis temporadas juntos. Con otros delanteros como Ibrahimovic o Villa el argentino no casó tan bien

Luis Suárez comenzó su discurso de despedida del Barcelona y no llegó muy lejos. «Estoy orgulloso de todo lo que hice...», y ya rompió a llorar para terminar de hablar, con las palabras entrecortadas por la emoción, de que no se iba sólo un jugador, se iba «una persona con sentimientos». Después, pusieron un vídeo de algunos de sus (muchos) goles. En concreto son 198 en 283 partidos en seis temporadas. En ese mismo periodo Messi sumó 280 dianas y entre ambos se repartieron un buen puñado de asistencias. Si Leo le regaló a Luis 39 tantos, Luis le regaló a Leo 47. La dupla que han formado dentro y fuera del campo se rompe ahora. «Cuando uno llegó al Barcelona decían: “Cuidado con Leo, que Leo los delanteros...” Y resulta que después de muchísimos años Leo se lleva espectacular con un delantero y dicen ahora que el delantero le hace mal, porque lo decían, no digo quien porque cada uno es responsable de sus actos. Nosotros somos conscientes de que el tiempo que pasamos en el Barça intentamos ayudar al equipo, rendir al máximo, estar a la altura», afirmó el uruguayo.

La relación de Messi con los delanteros puros en el Barcelona no había sido demasiado fluida desde que Guardiola decidió sacarlo de una banda y que el «10» se convirtiera en el «falso 9». Ibrahimovic duró un año en el Camp Nou y terminó siendo suplente en algunos de los partidos determinantes al final de la temporada 2009-10. Después, Villa acabó desplazado a la izquierda, aunque esa posición ya la conocía de la selección cuando compartía equipo con Fernando Torres. Fueron tres temporadas de sí, pero... Tampoco ayudó la lesión del asturiano el segundo curso. Terminó en el Atlético, como ahora el uruguayo. Pero con Suárez hubo sintonía completa desde el principio, como reflejan sus números. Eso en el césped. Más allá, sólo hacía falta ver que llegaban juntos a los entrenamientos, muchas veces compartiendo coche, salían juntos al campo, eran vecinos, sus mujeres se llevan bien, jugaron al pádel y compartieron un asado mientras el futuro de Leo en el Barça se estaba decidiendo el pasado agosto... «Fue un mes de locos», admitió Suárez de lo que ha sucedido recientemente. «Se han inventado cosas, se han filtrado cosas y eso a uno le indigna, pero a veces tenemos que intentar estar alejados de todo», añadió. Se va del Camp Nou, donde quería quedarse, y Messi se queda, pese a que quería irse. La amistad, eso sí, la mantienen para siempre, aunque ahora serán rivales. «Ya me he enfrentado a él en los Uruguay-Argentina y eso no va a afectar en nuestra relación», dijo sobre los Atlético-Barcelona que esperan esta temporada.

Leo y el resto de capitanes (Piqué, Sergi Roberto y Busquets) estuvieron presentes en el último acto de Luis Suárez como barcelonista. A ellos se unió Jordi Alba. Todos posaron con los 13 títulos que han ganado juntos, entre ellos cuatro Ligas y una Champions. Foto con Bartomeu en el césped no hubo. Al presidente fue al único que le lanzó un dardo Luis Suárez, cuando le preguntaron si tenía algo que reprocharse. «¿A mí o a...?», dijo el atacante, y ladeó la cabeza en dirección al máximo mandatario y sonrió con cara de pillo. La forma de despedir a un jugador que ha hecho historia en el club no fue la más apropiada, con una llamada del nuevo entrenador, Koeman, que apenas duró un minuto y que Suárez, aunque afirma que se siente «competitivo», reconoció que esperaba. «Aunque tengas contrato a veces hacen falta cambios y en este caso el entrenador no contaba conmigo. Cuando me lo comunica me lo esperaba porque ya se había dicho. Uno no es ajeno a lo que pasa, al informe periodístico que hay, ya se especulaba. Ya lo había aceptado y había dicho que no tenía ningún problema. Puedo dar un paso a un lado, pero yo dije que quería seguir entrenando hasta que encontrara una solución», desveló el ya ex azulgrana, que, en general se mordió la lengua: «No voy a dar el gusto a nadie». Era su momento y no quiso mancharlo. Casi todo fueron palabras de agradecimiento al club que lo contrató cuando atravesaba una situación complicada: estaba sancionado por el famoso mordisco a Chiellini en el Mundial de 2014. Tuvo que esperar un mes para debutar con Luis Enrique. Le costó marcar su primer gol, incluso hubo el típico runrún cuando un partido tras otro se quedaba en blanco, pero una vez arrancó... «Me voy con la sensación de que he cumplido», repitió una y otra vez.