Rafa Nadal tiene una pesadilla en París

El cambio de pelotas en Roland Garros, Wilson por Babolat, no ha hecho gracia al doce veces ganador del torneo

Hay algunas o bastantes cosas diferentes en el Roland Garros que arranca hoy en París. Nadal, el doce veces campeón del torneo, lleva en la capital francesa cinco días tratando de aclimatarse lo mejor posible a un evento casi inédito. Dos detalles: cuando acabó la comparecencia telemática de Rafa se puso la mascarilla y una chaqueta. Elementos ajenos en años anteriores. Además del clima, el viento, la lluvia, los 1.000 espectadores diarios que como mucho accederán a la Philippe Chatrier, la burbuja sanitaria, el techo de la central... están las bolas. Sí, las Wilson con las que Rafa lleva trabajando desde hace meses y que se estrenarán en esta edición. Las Babolat, de fabricación francesa, han pasado a la historia después de casi diez años y las que botarán en la arcilla roja del Bosque de Bolonia serán unas Wilson.

Wilson es la marca estadounidense que suministra pelotas al US Open. Las de París no son iguales que las de Nueva York, pero tienen muy poco que ver con las que se han estado usando hasta ahora. La gran diferencia está en el bote. Botan mucho menos. Una media de cuatro centímetros menos, según apunta la web puntodebreak.com. Son unas pelotas «Anti-Nadal». Rafa está convencido de que no tendrán mucha vida porque «la salud de los tenistas es importante y la bola es como una piedra. Es muy pesada y muy lenta y puede provocar problemas en codos y hombros. Para algunos es más favorable, para otros menos. Quien se adapte mejor tendrá más opciones de éxito». Los ensayos con la pelota en Mallorca han tenido poco que ver con lo de París.

Los efectos, el bote, el tirar al rival hacia atrás para gobernar los puntos no será igual. Será un escenario quizá más parecido al del Foro Itálico ante Schwartzman. Además del bote y de que la bola corra menos, hará menos calor, más viento, se jugará incluso sin sol, ya de noche y en «indoor». Y es que el techo de la Philippe Chatrier permitirá que la lluvia no afecte al torneo. Las fechas, del 27 de septiembre al 11 de octubre, provocarán que la pista cubierta se use con frecuencia.

«De todas las veces que he jugado aquí, es la que tiene las condiciones más negativas. Pero lo voy a intentar de la única manera que se puede: dejando todo cada día, con aptitud y predisposición a aceptar los retos que se puedan ir presentando y superarlos, sabiendo que las condiciones no son ideales. Lo que no puedo fallar es en mi actitud. Estamos a 9 grados, para jugar un torneo en exterior estamos al límite. Además, está lloviendo cada día, las bolas son diferentes...», resume Rafa.

¿Y qué jugadores podrían beneficiarse con las Wilson? En teoría favorece a los pegadores, a jugadores que golpean la pelota más plana. Medvedev o Zverev son buenos ejemplos. A Djokovic le da igual. El serbio se adapta a todo. El nuevo cóctel es inquietante para Rafa o Thiem.

Rafa echa de menos «el clima de alegría», que siempre se respiraba en el torneo y «en la vida en general». «Vamos a echar de menos unas condiciones razonables para un torneo de tierra y también un clima de fiesta, gente, público, algo que no tenemos a día de hoy y que confiemos en que podamos disfrutarlo pronto, aunque la situación no va por el camino adecuado», afirma.