Vuelta a España. Daniel Martin, primer ganador en la Laguna Negra

El irlandés se impone en el final inédito de la Laguna Negra en un esprint con Roglic y Carapaz

Dan Martin, con el maillot verde, ganador en la Laguna NegraKiko HuescaEFE

La Laguna Negra era una llegada inédita en los 75 años de historia de la Vuelta. Un puerto nuevo que estrenó Dan Martin, un ciclista antiguo, de 34 años, de una generación muy anterior a la de los corredores que arrasan ya las carreteras del mundo. Un ciclista que ha encontrado una segunda vida en el equipo Israel.

Martin fue el primer ganador en la Laguna Negra, el más rápido en el grupo de favoritos en el que estaban los que empiezan a ser «los de siempre»: Roglic, Carpaz, Enric Mas, Carthy... Y Sepp Kuss. El estadounidense siempre aguanta al lado de su líder hasta el último momento, hasta los últimos metros.

Faltaban Marc Soler, que había pinchado justo antes de iniciar el ascenso a la Laguna Negra, y Esteban Chaves, que tuvo que cambiar dos veces de bicicleta en la subida. El primero fue un cambio de emergencia, con su compañero Grmay, mucho más alto que él. El colombiano no llegaba al sillín y en cuanto pudo volvió a cambiar la bici de su compañero por una de su tamaño.

Chaves ha pasado momentos malos en los últimos años, pero no pierde la sonrisa. «Dos cambios de bicicleta y perder un minuto no está mal. Lo importante es no perder la calma. No entrar en pánico En los últimos años he tenido bastantes desilusiones en las carreras, pero hay que seguir luchando», dice.

También Dan Martin ha tenido bastantes desilusiones en los últimos años, pero en el equipo Israel parece haber renacido después de un año 2019 sin victorias en el Emiratos de Pogacar. Martin llevaba dos años sin ganar, desde que se impuso en la sexta etapa del Tour de 2018. Un año antes había conseguido acabar la carrera a duras penas después de pasarse más de media carrera con dos vértebras fracturadas. La lesión no le impidió acabar sexto en la carrera francesa, la mejor clasificación de su carrera en una grande. «El diagnóstico de dos pequeñas fracturas me llegó por sorpresa. Muestra lo poderosa que es la mente para avanzar. No es de extrañar que no me pudiera poner de pie», confesaba Martin después de aquel Tour.

Las caídas le han perseguido a lo largo de su carrera en momentos decisivos. Como en la primera etapa del Giro de 2014, que comenzaba en Irlanda, su país. Se rompió la clavícula y tuvo que decir adiós. Se recuperó y fue séptimo en la Vuelta. En el Tour de 2012, el de su debut, fue la escápula lo que se rompió. Le impedía ponerse de pie y comer y beber sobre la bicicleta con normalidad.

Pero Martin –que habla cinco idiomas: inglés, francés, italiano, español y catalán– es un ciclista duro que se adapta a todo. Nació en Inglaterra, de corazón y sangre irlandesa, se crió para el ciclismo en Francia y se quedó a vivir en España. Y este año no le duele nada.