Los desprecios a Maradona

A estas alturas se trata de degustar el lado más lúdico que nos ofreció. Es sencillo

La camiseta de Maradona, en el Camp Nou
La camiseta de Maradona, en el Camp NouALBERT GEAREUTERS

Circula estos días un dibujo soberbio en las redes sociales. Siento no recordar el autor o la publicación. Disculpas sinceras. Es Maradona de espaldas entre columnas saludando a las grandes estrellas del fútbol mundial que están arrodilladas frente a él. Se ve su 10 en la camiseta albiceleste y enfrente están todos. De Cruyff a Messi no falta nadie con las respectivas camisetas de sus selecciones nacionales. Obviando reconocimientos disparatados como el vivido en su país no se me ocurre mejor forma para homenajear a un mito. Los más ilustres de su tribu se rinden al que para muchos ha sido el más grande, un mito futbolero y de la cultura pop. Supongo que hasta aquí todos de acuerdo.

Maradona fue un genio en lo suyo que como otros muchos grandes personajes de la Historia tuvo un lado tenebroso. Nada original. Defectos, vicios, relaciones peligrosas, comportamientos delictivos como han tenido científicos, artistas, escritores, políticos, pintores, líderes espirituales... No se libra ningún sector. A estas alturas se trata de degustar el lado más lúdico que nos ofreció. Así sin más. No es tan complicado. Bastante tenemos ya en este 2020 como para echar más vinagre. Ahora que no venga una brigada de miembros/as del Me Too, que no venga una cuadrilla de feminazis, que no vengan los lapidadores de La vida de Bryan, que no vengan intelectuales de todo a un euro que aborrecen el fútbol, que no vengan los talibanes que ponen por delante a Cruyff, a Di Stéfano, a Pelé, a Messi, al propio Maradona... disfrutar de algo tan grande como fue el Diego en un campo de fútbol en el fondo es muy sencillo.