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El Estu se da una alegría en el derbi (93-88)

Cuatro años después vuelve a ganar al Madrid. Gentile y Brizuela, determinantes para sacar a los colegiales del descenso.

El pívot del Real Madrid Gustavo Ayón (d) avanza ante el estadounidense Shayne Whittington (c) y Brizuela, anbos de Estudiantes
El pívot del Real Madrid Gustavo Ayón (d) avanza ante el estadounidense Shayne Whittington (c) y Brizuela, anbos de Estudiantes

Cuatro años después vuelve a ganar al Madrid. Gentile y Brizuela, determinantes para sacar a los colegiales del descenso.

Movistar Estudiantes, el Ramiro, Magariños, la Nevera... la familia colegial necesitaba una victoria como la de ayer en el derbi. Hay seguidores estudiantiles que hasta ayer no sabían lo que era ganar al eterno rival. Cuatro años sin derrotar al Real Madrid; la más grave crisis deportiva de su historia con dos descensos, que no se consumaron, incluidos; un año más sobreviviendo en la zona baja; la nostalgia de los buenos tiempos de la cantera; un equipo difícilmente reconocible para los más puristas... Todo eso es el Estudiantes actual, pero también un equipo capaz de derrotar al inalcanzable Real Madrid en su victoria número 1.000 en la historia de la Liga.

El Estudiantes tumbó al Madrid con sus armas. Con descaro, con alegría, con velocidad, con talento... Con las características que históricamente también han definido al club colegial y que ahora en la capital parecen un monopolio de los de Laso. Tiene jugadores el Estu para estar en una zona muy diferente a la que se encuentra en la clasificación. «Estábamos en una situación crítica», afirmó Brizuela, el mejor de los colegiales esta temporada. Él y Gentile forman una pareja explosiva en el perímetro. Pocos equipos en la Liga Endesa tienen un dúo exterior así. Ambos tienen muchos puntos en las manos y son capaces de generarlos sin ayuda de nadie. Entre ambos anotaron 41 puntos y encontraron la ayuda de los interiores, sobre todo Whittington, otra de las recientes incorporaciones y que apunta a ser de una ayuda considerable. El Madrid vivió cómodo en los dos primeros cuartos. Vivió agarrado a su inspiración ofensiva, pero el derbi había que ganarlo con algo más y cuando el equipo de Laso se dio cuenta estaba once abajo y restaba poco más de un minuto. No había tiempo.

Otros años, una tarde como la de ayer servía a los colegiales para justificar un ejercicio entero. La vuelta de los jugadores a toda la pista tuvo algo de eso. La cuestión es que a este equipo cabe exigirle bastante más de lo que se ha visto en las últimas temporadas.