Svindal gana el ‘súper-G’ de Kitzbühel

Copa del Mundo de Esquí Alpino

El noruego Aksel Lund Svindal confirmó que será de nuevo favorito este sábado en el descenso del Hahnenkamm, el más peligroso del mundo, al ganar, en víspera del mismo, el supergigante puntuable para la Copa del Mundo de esquí alpino disputado en la estación austriaca de Kitzbühel.

Svindal, de 35 años, que retornaba a la estación tirolesa justo dos años después de producirse la última de sus lesiones graves -se dañó severamente la rodilla derecha en la ‘Streif’, de la que intentará ‘vengarse’ este sábado- encabezó un doblete noruego en la recortada pista ‘Streifalm’ por delante de su compatriota Kjetil Jansrud y del austriaco Matthias Mayer, oro olímpico de descenso hace cuatro años en los Juegos de Sochi (Rusia).

El astro nórdico, que viene de ser segundo hace una semana en el descenso de Wengen (Suiza), el otro ‘súper-clásico’, a sólo 18 centésimas del suizo Beat Feuz -sexto este viernes y otro de los favoritos para el descenso de este sábado-, firmó de forma enérgica su trigésima quinta victoria en la Copa del Mundo, la tercera de la temporada.

Y la tercera que consigue en un supergigante disputado en la Meca del esquí alpino. Donde tan sólo el austriaco Hermann Maier, el inolvidable ‘Herminator’, con cinco, supera la marca de victorias en esa disciplina que estableció este viernes Svindal, que cubrió los 2.150 metros de la pista -con salida a 1.345 y un desnivel de 540- en un minuto, 30 segundos y 72 centésimas.

Svindal salió con el dorsal 15, mejoró medio segundo el tiempo de Jansrud, séptimo en tomar la salida; y ya nadie se acercó a un crono canjeable por su decimosexto triunfo en un supergigante de la Copa del Mundo. El doblete noruego relegó a los puestos tercero y cuarto a dos de los héroes locales, Mayer y Hannes Reichelt, al que sacó del podio el anterior por una sola centésima; y que este sábado tendrá la oportunidad de convertirse, con 37 años, en el más veterano vencedor en la monstruosa Streif.

La lluvia en zona de meta que complicó aún más el deterioro de pista provocado por las nevadas; y la niebla en la parte más alta de la misma vislumbraron la posibilidad de una cancelación. Pero, tras un retraso de hora y media, la prueba arrancó a la una de la tarde. Con un trazado recortado, elevando tanto la zona de salida, esta vez desde la terrorífica ‘Mausefalle’ (la ‘ratonera’: el primer gran salto -con desnivel de un 85 por ciento- del descenso de este sábado), como la de llegada, en el Oberhausberg.

Circunstancia que provocó una sensación curiosa, ya que los miles de aficionados aplaudían en la tradicional zona de llegada -donde están situadas las gradas- a los participantes, cuya entrada en meta siguieron, desde lejos, por las pantallas gigantes.

Después de ganar dos veces la general de la Copa del Mundo (2006-07 y 2008-09), Svindal tocó el cielo en los Juegos de Vancouver 2010 (Canadá), donde se proclamó campeón olímpico (precisamente) de supergigante y ganó una medalla de cada metal. Uniendo su nombre al de sus compatriotas Kjetil Andre Aamodt y Lasse Kjus para integrar a partir de ese momento la ‘trimurti’ del esquí alpino noruego.

Campeón insaciable -también es quíntuple campeón del mundo, dos veces de descenso-, Svindal demostró una vez más este viernes que no ha perdido voracidad. Y que, con diez pequeñas Bolas de Cristal; victorias en todas las disciplinas, menos el eslalon; y tras recuperare de cuatro lesiones graves, sigue sin conocer el significado de la palabra miedo.

Tras subir esta temporada al podio en los cinco descensos disputados -con triunfos en Vail (EEUU) y Val Gardena (Italia)-, se presenta como gran favorito para ganar en la Streif, en la que entrará como líder de la general de descenso, con 420 puntos, 58 más que Feuz, que este viernes fue sexto. Justo detrás del francés Adrien Theaux y un puesto por delante del italiano Peter Fill, que en Wengen se anotó la Copa del Mundo de combinada.

Svindal y el destino quisieron que este triunfo coincidiese en fecha con la despedida de la que fuera su novia, la siempre espectacular estadounidense Julia Mancuso -que al oro olímpico de gigante en Turin 2006 (Italia) añadió dos platas en Vancouver y un bronce en Sochi-.

La campeona de Reno (Nevada) compitió por última vez este viernes en el descenso de Cortina d’Ampezzo, que ganó ante su afición la italiana Sofia Goggia, por delante de las dos súper-estrellas estadounidenses, Lindsey Vonn y Mikaela Shiffrin.

Jansrud, que también puede presumir de tener medallas olímpicas de cada metal, encabeza la Copa del Mundo de la disciplina con 260 puntos, 46 más que Svindal, que si gana este sábado emularía al suizo Didier Cuche, último que se anotó en un mismo año (2010) el ‘súper’ y el descenso en Kitzbühel. Antes que el helvético, sólo lo habían logrado dos austriacos: Maier, en 2001; y Stephan Eberharter, un año después.

Svindal, sin embargo, le quitó importancia a esta circunstancia, al indicar a Efe este viernes en Kitzbühel que “ni siquiera” una victoria en el descenso más prestigioso del calendario “puede competir con unos Juegos Olímpicos”, que volverán a ser su gran objetivo esta temporada, el mes que viene, en PyeongChang (Corea del Sur).