Cara a cara: ¿Ha hecho Ancelotti olvidar a Mourinho?

Bernabéu, Di Stéfano... ¡¡¡Ancelotti!!!; por Alfredo Duro

Ésta es la auténtica cuestión. Por fin se desenmascaran a los que, como tú, siguen adorando a los ídolos de barro. Mira que to lo avisé. El Madrid está y estará siempre por encima de tipos como Mourinho. Te dije que, después de Atila, en este club volvería a crecer la hierba. Y ahí la tienes, verde y fresca. Oliendo a ese blanco que desde la Emilia Romaña ha traído a este club el entrenador que más y mejores récords está batiendo. Y jugando como nunca. Y metiéndose hasta las entrañas del madridismo. Como queriendo pedir perdón por aquel derechazo desde el borde del área que fue el preámbulo de un 5-0 que la historia milanista de Carletto nos devuelve con perdón y exquisito tacto. Lo que hace Carlo. Lo que nunca haría «Mou».

¿Madridismo?

Te costará trabajo entenderme. A ti y a ese madridismo que tú y los tuyos parece que tenéis en propiedad, cuando te recuerde que Mourinho es un simple recuerdo. No querrás que me ponga cansino y te repita con sarcasmo italiano que, «questa e la migliore squadra che io ho diretto». Lo ha dicho una y mil veces Ancelotti, el mejor entrenador que ha pasado por el Real Madrid desde aquellos viejos tiempos en los que entrenador y vestuario eran un solo tronco. Nada que ver con aquel Mourinho que taladró su propio bosque. Ese navegante portugués que vino para dividir al madridismo y construir números que tú te empeñaste en explicar.

La Décima

Dentro de pocas semanas ni te acordarás de Mourinho. Hablarás conmigo en «El Chiringuito de Neox» de lo que el Madrid de Cristiano y Ancelotti, de Sergio Ramos y Ancelotti, de Kroos y Ancelotti, de Florentino y Ancelotti, seguirá construyendo en nombre del Madrid. Un equipo, el más grande del mundo, que algunos os empeñasteis en poner en manos de «Mou». Despreciando el glorioso pasado y el todavía más glorioso futuro que le aguarda. Del presente no quiero ni acordarme. Ya sabrás que tiene que ver con la Décima. Esa histórica Copa de Europa que no supo ni pudo ganar Mourinho.

¡Bien por «Mou»; bravo por Carlo!

¡Qué ganas le tenéis a Mourinho! Alfredo, eres incapaz de disfrutar de este maravilloso presente, parece que Mourinho te debe dinero. No olvides una cosa, la corriente ganadora del Real Madrid empezó con el luso. Ancelotti y su fantástico presente viven ligados a temporadas anteriores. ¿Ancelotti hace olvidar a «Mou»? Jamás. El italiano ha proseguido y completado la inercia de su colega. El buen madridista lo tiene claro. Si ahora estamos hablando del magnífico récord de victorias es porque hubo otro equipo, dirigido por tu particular demonio, que logró algo histórico en su momento. Y eso, tiene mucho mérito. Porque Carletto ha superado a Mourinho... y a ¡Miguel Muñoz! Para los «antimourinhiñistas» como tú, este logro es como un título. Queréis borrar a «The Special One» de la historia blanca, pero permanecerá para siempre.

Vivís en el rencor; por José Luis Sánchez

De verdad Alfredo, estás anclado en el pasado. Necesitas resintonizar tu disco duro porque la obsesión por Mourinho no es buena. El portugués despertó a un elefante dormido llamado Real Madrid. Antes de su llegada el mejor club del mundo deambulaba por Europa y era humillado en la Copa. De un plumazo fue competitivo de nuevo. Quien no vea eso, o está ciego o tiene demasiado rencor hacia «Mou», como parece ser tu caso. Ese afán competitivo, esas ganas de voltear una realidad dolorosa para el madridismo, tuvieron como consecuencia un equipo eléctrico, comprometido y, sobre todo, orgulloso. Y Ancelotti ha sabido encauzar esa corriente.

«Mou» debe cerrar el círculo

Los elogios a Ancelotti pueden convertirse en palos y cuchilladas cuando pierda dos partidos seguidos. Mourinho lo tenía muy claro. Ojalá por el bien del Madrid, el italiano siga con este ciclo exitoso, pero hay que ir paso a paso. En un futuro próximo, aunque te duela, aparece Mourinho de nuevo. Tiene una cuenta pendiente con el Real Madrid: la Copa de Europa. Volverá, y volverá más sabio todavía. Debes estar preparado, «The Special One» asoma en el horizonte. ¡Tiembla!