El Chiringuito de Pedrerol: El silencio de Sergio Ramos

Un tipo que siempre va de cara, no se calla y se suele mover por impulsos se mordió la lengua esta vez con Piqué y ejerció como el gran capitán que es

Sergio Ramos se ríe con Piqué durante un entrenamiento de la Selección
Sergio Ramos se ríe con Piqué durante un entrenamiento de la Selección

Un tipo que siempre va de cara, no se calla y se suele mover por impulsos se mordió la lengua esta vez con Piqué y ejerció como el gran capitán que es.

Sergio Ramos es un excelente capitán. Lo lleva en la sangre. Y en los últimos días ha reforzado aún más su papel. La prudencia con la que se ha manejado ha sido la clave. ¡Qué mosqueo tenía el lunes cuando llegó a la concentración de la Selección española! ¡Qué ganas de hablar tras los tuits de Piqué desde la Ciudad Deportiva de la Federación! El corazón le pedía saltar en caliente, pero la cabeza decidió que había que enfriar la situación. No era el momento de echar más leña al fuego.

Siempre lo mismo

Ramos está harto de los pitos a la Selección por Piqué. Y refleja el sentir de un grupo cansado de que lo menos importante sea siempre el fútbol. Porque alrededor de la Selección hace tiempo que sólo hay un debate que da vueltas sobre lo mismo. Una semana se habla sobre si hay que pitar a Piqué o no hay que pitarle. Otra sobre si debe continuar en la Selección. O si Lopetegui debería dejarle fuera. Todos los debates giran en torno al central barcelonés. La semana pasada volvió a ser noticia. Y lo fue el día de la concentración, durante la preparación y a la hora del partido. Ramos representa el sentir de un grupo que sólo quiere que se hable de fútbol cuando se pone la camiseta de España.

w Gran momento de juego

Ramos entiende, además, que es un gran momento para remar en la misma dirección ahora que la Selección vive un clima futbolístico que se había perdido en los últimos campeonatos. Lopetegui ha recuperado a un equipo del que no quedaba rastro de confianza en su juego, ha vuelto a enganchar a una afición que andaba desanimada y ha recuperado un estilo que se había esfumado. En un momento en el que la Selección vuelve a ilusionar y es una de las favoritas para el Mundial, las tensiones provocadas por Piqué no ayudan al grupo.

Una charla cara a cara

Todo esto se lo hizo saber Ramos en ese cara a cara que mantuvieron. El capitán le dijo a Piqué que no podían convertir la Selección en un plebiscito permanente. Que la política está muy bien... pero fuera de la concentración. Que si quiere meterse en estos asuntos, lo haga... pero al margen del equipo. Que su respetable libertad de opinión no puede afectar a la estabilidad del grupo.

Antes y después

Si va a seguir en la Selección, Piqué debe asumir que tiene que haber un antes y un después. Debe entender que su discurso es aceptable y entendible, pero que no puede ser el protagonista en una concentración sí y en la otra también. Que la Selección no es el lugar para sus reivindicaciones. Y creo que Piqué lo ha comprendido. Su continuidad en la Selección sólo depende de él. No pueden repetirse este tipo de situaciones ni una vez más, y mucho menos convertirse en el día a día del equipo.

Brillante discurso

El gran acierto de Ramos fue dejarle las cosas claras a Piqué en privado. En público, tras manejar muy bien los tiempos, habló antes del partido ante Albania. Lo hizo con templanza y un discurso muy cuidado, brillante por lo que callaba. El silencio fue más importante que las palabras. Sergio, un tipo que siempre va de cara, que no se calla y que se mueve por impulsos, esta vez se mordió la lengua, tragó saliva y ejerció como el gran capitán que es. El capitán de todos.