Real Madrid

«El mejor jugador y el mejor club deben entenderse»

Me fotografié con el cinco veces ganador de la Champions
Me fotografié con el cinco veces ganador de la Champions

La generación más salvaje de todos los tiempos, un grupo de amigos con talento innato y una mente privilegiada que soporta la presión que conlleva ser parte del club más exigente de la historia. El Madrid de Zidane, de Cristiano, de Ramos... el mejor que he visto jamás. ¡Enhorabuena!

El crack tiene razón. El problema está ahí. Cristiano es transparente, honesto, no sabe ser falso. Por eso dijo que lo que dijo. No se siente valorado por el club. Da su vida por el Madrid, trabaja más que nadie y lo demuestra en el campo. Cuatro Champions en cinco años y, posiblemente, cinco Balones de Oro en seis. Los números no engañan. El mejor de la historia del Madrid lleva tiempo pidiendo cariño y que se le valore. No hablo de dinero.

«¡Cristiano, quédate!» Seguía recorriendo el estadio para llegar a la zona de prensa y la gran mayoría de madridistas me repetían lo mismo: «Edu, dile a Cristiano que no se vaya, tiene que quedarse». Un joven, junto a su padre, también eran de esa opinión. «El Madrid y Cristiano deben entenderse. ¡El mejor jugador y el mejor club! Esta historia no puede acabar mal». Ojalá, amigos. Ojalá.

Nervios en la previa. Faltaban cinco horas y me acerqué a la «Fan Zone» del Madrid, a un kilómetro del estadio, para respirar madridismo. «Edu, hay que seguir haciendo historia», me decía Ángel Méndez, de la peña «O Miño», en Orense. Se fue en coche desde su casa a Oporto y luego cogió tres aviones pasando por Barcelona, Minsk y Kiev. Increíble. Pascual, que venía de Carboneras (Almería), denotaba su emoción: «Hay que aprovechar el momento, Edu. Esta generación es única».

Euforia final. Acaba el partido. El Madrid es campeón... para variar. Recorrer los entresijos del Olímpico de Kiev minutos después de levantar la 13 fue una experiencia preciosa: MADRIDISMO, con mayúsculas. «Somos los Reyes de Europa. Invencibles», me gritaba un grupo que corría hacia el aeropuerto. «Esto empieza a ser costumbre... en el resto de Europa estarán aburridos», me comentaba una pareja dentro del estadio.

Bale, protagonista. Fue el gran protagonista de la final, y la afición tenía ganas de que apareciera en una cita tan importante, además. «¡No he visto un gol igual en directo! Bale tiene que quedarse. A este nivel, pocos como él», exclamaba una madridista emocionada. «Su final ha sido impecable.... y ese golazo quedará para la historia», exclamaban un grupo de jóvenes.