Ciclismo

Lyon

Contador: «Que le den al podio: estoy aquí para ganar»

Alberto Contador saluda a los aficionados tras la etapa de hoy, la 14ª, que terminó en Lyon
Alberto Contador saluda a los aficionados tras la etapa de hoy, la 14ª, que terminó en Lyonlarazon

Hay un viejo proverbio que recorre la Provenza tan rápido como el aire que azota por allí y que dice «no está loco quien sube al Mont Ventoux, sino quien repite». Es infernal. Lo supo Petrarca, y eso que cuando el poeta lo ascendió en burro aún había árboles, hayas y robles. Luego llegó la revolución industrial y con ella la destrucción, se necesitaba la madera para calentar los motores del progreso y el Mont Ventoux se quedó desierto. Estar allí arriba dicen, a casi 2.000 metros de altura, debe ser como caminar por la luna sin necesidad de escafandra. El aire está por todas partes.

Qué infierno. «Todo lo que cuentan sobre él es cierto», dicen los lugareños cuando pregunta algún despistado, de los pocos que quedan sin un GPS pegado al cristal del coche. Lo supo Petrarca entonces y lo sabe ahora Alberto Contador. Se acuerda aún de él, del último kilómetro donde está el monumento a Tom Simpson allá donde se dejó la vida, el calor y las anfetaminas. Allá por mucho viento que azote uno se siente morir. La última vez que el madrileño lo ascendió fue en 2009, en dos ocasiones. «En la Dauphinè estaba en forma y por poco echo el corazón por la boca».

La palabra mágica del Tour es «aislar». A Chris Froome. Eso quiere Contador, que cree «porque si no ya no estaría en el Tour». «Puedo ganarlo», confiesa, «que de ser tercero en la general me da igual ser el decimoquinto». ¿Y la foto del podio de París, Alberto? «Que le den a la foto, aquí estamos para ganar», responde él. Optimista a raudales, lo jura y perjura Jesús Hernández, amigo, casi hermano, compañero, hombro de lágrimas y de triunfos. Con él se acuesta cada noche Contador en este Tour después de ver algún capítulo de «La que se avecina». Los han repetido tantas veces que ya se saben los diálogos, «pero es mejor así», dice Jesús, «así cuando viene el chiste bueno ya lo sabemos y nos reímos aún más».

Así se acostaron ayer tras llegar a Lyon, «hablando de todo menos de ciclismo». Para eso ya está el día, las salidas y las llegadas, el «bouchon», los atascos que se forman en torno al chico de Pinto cuando habla. «Daré todo lo que tenga para que todos se diviertan viendo la televisión», dice. Apunta que hoy habrá muchos ataques y apunta sin dedo, pero sí con palabras al Movistar como el equipo que abrirá las puertas al infierno del monte de los vientos, «harán la carrera rápida y querrán luchar por la victoria de etapa».

Avisa Contador de que «la primera parte es durísima, se pega mucho. Los últimos cinco kilómetros hay que ir a rueda de alguien porque pega mucho el viento». Tiene algo especial el Mont Ventoux. «Es un puerto que como tengas un día malo puedes perder muchísimos minutos». Que te puede hacer vomitar el corazón.