Vuelta a España

Contador nunca se rinde

Sólo perdió tiempo con Quintana, el nuevo líder. «Tenía pánico a la etapa», confiesa

El ruso Sergey Lagutin (Katusha) se ha impuesto en la octava etapa de la Vuelta a España
El ruso Sergey Lagutin (Katusha) se ha impuesto en la octava etapa de la Vuelta a España

El ruso Sergey Lagutin (Katusha) se ha impuesto en la octava etapa de la Vuelta a España, de Villalpando al Alto de La Camperona, de 181,5 kilómetros, en la que el colombiano Nairo Quintana (Movistar) se hizo nuevo líder.

Alberto Contador camina con dificultad. Cojea al apoyar la pierna izquierda, rodeada por un envoltorio de vendas y cintas terapéuticas. «Andando me molesta más que en la bicicleta porque pedaleas un poco más con la puntera y eso hace que no estires el gemelo. En cambio, cuando vas en plano, y especialmente con las calas, hace que estires el gemelo y por eso es más incómodo», explica después de cruzar la meta. Los auxiliares del Tinkoff se abrazan y sonríen para celebrar el rendimiento de su líder. Otros miembros del equipo lamentaban que el resultado no hubiera sido un poco mejor. La ambición está intacta.

Se le escapó Quintana, el mejor de los favoritos. El colombiano respondió al ataque de Froome en La Camperona mientras Alberto sufría. El británico, que todo lo mide, equivocó el cálculo y tampoco tardó en ver la espalda al colombiano. Contador, a su ritmo, dosificaba el sufrimiento. No se quemó en la persecución de sus rivales. Siguió adelante, resistiendo los dolores hasta superar a Froome.

«Ayer cuando me caí lo vi realmente mal, se me pasaron mil pensamientos por la cabeza, pero lo que menos me quería imaginar era irme para casa de nuevo, aunque había esa posibilidad. Hoy hemos salvado el día y lo que pensaba era eso, salir vivo. Hemos perdido tiempo con Nairo, eso es un problema, porque es un rival directo, pero vamos a mirar el lado positivo porque he picado incluso algún segundín con el resto», explicaba.

Contador atiende a los medios sobre el rodillo, su inseparable compañero antes y después de la etapa. Después, se metió en uno de los coches de su equipo para no tener que esperar al autobús y comenzar el tratamiento con los fisioterapeutas cuanto antes. «Tenía pánico a la etapa de hoy porque se parecía mucho a la de Ézaro», confesaba. La subida a La Camperona es un final explosivo, con rampas que llegan al 20 por ciento, que ayer se presentaba de repente. «A balón parado», dice Contador. Aunque ayer lo agradeció: «Eso me ha permitido calentar durante tres horas y media». En caliente los dolores se calman al tratarse sólo de una contractura y no de una rotura fibrilar en el gemelo, como le sucedió en el Tour. Las heridas de guerra de la carrera francesa siguen marcando su rodilla derecha.

Mientras Contador se agarraba a la carrera, Nairo daba su primer golpe. Movistar marcaba el ritmo en La Camperona con la «selección murciana» al completo. Primero, Rojas. Después, Rubén Fernández y al final Valverde –«para que no se parara el ritmo», confesaba Alejandro–. Quintana remató a Froome cuando el británico atacó y Valverde, que no había resistido el ritmo del ganador del Tour, recuperó hasta entrar junto a él. «Tenemos una unión muy buena y nos compenetramos perfectamente», dice. La clasificación lo demuestra: Nairo es líder; Alejandro, segundo.