Tour de Francia

La dureza de Contador

El madrileño, que se cayó otras dos veces ayer, admite que el Tour le está llevando al límite. Quinta victoria de Kittel antes de los Pirineos.

El ciclista alemán del equipo Quick Step Floor, Marcel Kittel
El ciclista alemán del equipo Quick Step Floor, Marcel Kittel

El madrileño, que se cayó otras dos veces ayer, admite que el Tour le está llevando al límite. Quinta victoria de Kittel antes de los Pirineos.

Decía el martes en Bergerac Alberto Contador, más desesperanzado que otra cosa, que creía que los Pirineos llegaban demasiado pronto para su maltrecho y dolorido cuerpo después de las dos caídas que sufrió el domingo en la dantesca etapa con el paso del Mont du Chat. Hasta entonces, el madrileño había librado una primera semana tan temida siempre por los candidatos a ganar el Tour, escaladorcitos pequeños y esculpidos al máximo, presas fáciles de las caídas con sus huesos endebles. Pero desde entonces, Contador no levanta cabeza.

Ayer, en otro de esos días como el martes que se esperaba tranquilo y de transición, para que tomen respiro los favoritos antes de los Pirineos y para que curen sus heridas pedaleando los magullados, Alberto Contador volvió a caer. Y no una, dos veces. Así es el Tour, que cuando más dolorido estás no siente pena ni piedad y te vapulea por partida doble, vil y cruel. «Este Tour me está poniendo al límite psicológicamente», dice el líder del Trek-Segafredo.

Ninguna de las dos caídas fueron, en principio, graves. Más si cabe comparando los daños alrededor. A Dario Cataldo, hombre de confianza y referencia para Fabio Aru le costó la retirada y a Jakob Fuglsang, el segundo escalador y líder del Astana, una muñeca tocada. Bardet también se llevó un buen golpe. Contador, dos. «Hacía viento, había tensión y nos han pillado», narraba su compañero Markel Irizar en la meta. Contador contó que tiene «algún golpe fuerte en la cadera». Sabe el chico de Pinto que esto no ayuda de cara a los Pirineos: «Me complica mucho, habrá que esperar a ver qué puedo hacer en lo que queda de Tour».

Contrariado el gesto, harto de tanta hostilidad que el Tour le dispara, Contador ni de lejos vio la bonita lucha que mantuvo Maciej Bodnar con todo el pelotón, primero tirado por el Quick Step de la mano de un espléndido Gilbert y después por el Katusha para anularlo y lanzar a sus esprinters. No lograron engullirlo hasta los últimos 200 metros, cuando Kittel lanzó su quinta demostración de poder. Hoy el Tour se pone cuesta arriba con los Pirineos y el final en Peyragudes que vio vencer a Valverde y que seguro no verá al murciano y tampoco a Contador, que ha decidido esperar a las siguientes montañas. «Pero no me daré por vencido, quien lo crea así no me conoce. No me voy a venir abajo», avisa.