Ciclismo

Alejandro Valverde y su ilusionante viaje de París a Tokio

El murciano, de 41 años, confirma que acabará el Tour antes de liderar a la selección española en la cita olímpica

Alejandro Valverde, durante una de las etapas de este Tour
Alejandro Valverde, durante una de las etapas de este TourTim de Waele / POOLEFE

Llegados a este punto del Tour de Francia, segundo día de descanso y con mucha montaña que subir, mucho terreno que explorar pero poco parece ya que contar teniendo a Pogacar instalado en el amarillo a más de cinco minutos, dueño y señor de esta carrera desde la quinta etapa, férreo y sin apenas haber demostrado debilidades. Llegados a este punto, pues, lo que ahora le toca a cada dorsal es centrar la mirada, hacer un cálculo fácil entre lo que se quiere y lo que se puede. Está, por ejemplo, Vincenzo Nibali, ciclista de la vieja escuela, otra generación, viejo también él ya, que sabe que no está para estos trotes ni este derroche y decide que es mejor irse a casa, respirar un poco de toda esta tensión, velocidad y nivel que él ya no está para soportar y centrarse en recuperar cuerpo y mente para los que serán sus últimos Juegos. Que aquí ya nada va a hacer.

Y está Alejandro Valverde, que es todavía más mayor que Nibali, es de hecho el ciclista más longevo en conseguir un primer o un segundo puesto en una etapa del Tour, como logró el domingo en Andorra. Valverde bien podría coger sus bártulos, marcharse a casa a darle un beso a su Natalia y a sus cinco hijos, cambiar de maleta y de maillot, el de Movistar por el de la selección española que, como Nibali, será la última vez que se enfunde en unos Juegos Olímpicos. Que tampoco está él ya, 41 años y dos meses, para estos trotes y que se lo ha ganado, lo de marcharse del Tour cuando le dé la gana. Pero es que resulta que lo que le pide el cuerpo a Valverde es fiesta. El Portet, el Tourmalet, Luz Ardiden, la crono del sábado y el desfile triunfal por París. Si total, dice, «me voy a ir en la misma fecha que si abandonara ahora».

Pues para eso sigue hasta el final. «Porque en ningún momento he pensado en no seguir en carrera aunque es verdad que tuve un mal día, el de la fuga en los Alpes, que quise bajarme por el frío que pasé, que no podía ni seguir encima de la bici, pero no pensando en los Juegos». No le quitan el sueño a Valverde aunque cierto es que Tokio es su última frontera, su único podio por conquistar de todos los que ya ha pisado en su exitosa carrera. Para lograr la conquista que le queda, el seleccionador, Pascual Momparler, ha diseñado un equipo centrado en él, con Omar Fraile, Jesús Herrada y los hermanos Izagirre, «currelas» al servicio de las piernas más eternas y portentosas del mundo.

«Somos un gran grupo y vamos a hacerlo lo mejor posible, pero no me gusta tener la presión de tener que conseguir medalla sí o sí. Pelearemos por ello y vamos a dar el cien por cien, pero esto no es una carrerucha de pueblo, los rivales estarán muy bien», avisa el murciano, tan conocedor de sí mismo que no tiene reparos en decir que «sé que estoy yendo a más y eso es buena señal de cara a los Juegos», pero sobre todo es buena señal porque se está divirtiendo. Ése es el secreto de su longevidad y por ahí pasa también su más que posible continuidad en 2022. «Estoy disfrutando de este Tour, el correr sin presión y poder descolgarme para intentarlo otros días. Tengo que hablar todavía con Eusebio, aún no sé qué haré», dice entre pícaras sonrisas que dejan entrever a ese niño que sigue pasándoselo como nadie encima de la bici.

Llegados a este punto también, al que le toca coger esa responsabilidad, exprimirse un poco más y aguantar toda esa presión, disfrutar, pues, un poco menos quizá es a Enric Mas. El mallorquín, octavo, se sumerge de lleno en esta última semana de Tour en la que debe recortar el minuto y medio para colarse entre los tres primeros: «Quiero estar en el podio, pero para eso tengo que recuperar tiempo a todos los rivales que tengo por delante», dictamina. Uran, Vingegaard, Carapaz, O’Connor, Kelderman y Lutsenko le preceden. «Lo tengo que conseguir, sí o sí. Hay que organizar algo, está claro porque si no será complicado».

El ciclista mallorquín va ganando experiencia a pasos agigantados y sabe que su gran momento en las grandes vueltas llega en la tercera semana. «El domingo tuve muy buenas sensaciones, no ataqué porque atacó Vingegaard cuando pensaba saltar». En su asalto al podio, dice, «la experiencia es un plus. Ahora en carrera veo situaciones o paso malos momentos que sabes cómo solucionarlos y piensas que mañana estarás mejor o puedes darle la vuelta al cuerpo en la misma etapa. Eso antes no lo tenía», confiesa el del Movistar.