La Lieja, de Valverde para Scarponi

Alejandro consigue su cuarto triunfo en la clásica belga y donará el premio a la familia del ciclista italiano fallecido

Alejandro Valverde (Movistar)
Alejandro Valverde (Movistar)

Alejandro consigue su cuarto triunfo en la clásica belga y donará el premio a la familia del ciclista italiano fallecido

Alejandro Valverde no podía evitar las lágrimas después de ganar por cuarta vez la Lieja-Bastoña-Lieja. El recuerdo era para Michele Scarponi, fallecido en la mañana del sábado al ser atropellado por una furgoneta. «Los premios de esta victoria irán íntegramente para su familia», anunció Alejandro.

El ciclista español terminó su temporada de clásicas con una nueva exhibición en el final. Supo contener la arrancada de Daniel Martin para atacarle en el momento justo y, como sucedió el miércoles en la Flecha Valona, ganar sobrado, con tiempo suficiente para celebrar. Pero esta vez la alegría no era tan pura. Recibió las felicitaciones de Escámez, su masajista, de Dani Moreno, del resto de sus compañeros y de Eusebio Unzúe, el jefe.

Jon Izagirre fue quinto. El vasco, que en los últimos años era compañero de Valverde, disfruta ahora de la libertad que le da el Bahrein Merida en las carrera de un día y las vueltas de una semana. Fue duodécimo en la Flecha Valona y séptimo en la Amstel, además de tercero en la Vuelta al País Vasco y séptimo en la París Niza.

El pequeño de los Izagirre está disfrutando esta temporada, pero Valverde es único. A dos días de cumplir los 37 años se sitúa con este triunfo a sólo una victoria de Eddy Merckx, al que iguala en número de podios, con siete. «Es una victoria histórica. Ha sido una semana perfecta para nosotros», reconocía. Su equipo, el Movistar, trabajó desde el comienzo. Pero no quiso cargar con todo el peso de la carrera y permitió una escapada grande. «Ha llegado un momento en el que nos hemos apartado y después ya han entrado también otros equipos porque la fuga era muy grande y ha sido muy complicado echarla abajo. Todos estábamos al límite de nuestras fuerzas», explicaba Alejandro.

Pero a él siempre parecen quedarle más fuerzas que a los demás. Los años no parecen mermar sus cualidades, aunque ahora llega el descanso. No volverá a correr hasta el Dauphiné, la carrera que sirve de preparación para el Tour. Hasta entonces tiene tiempo para disfrutar de todo lo conseguido este año. Aunque ayer tocara mezclar las sonrisas con las lágrimas por el amigo muerto.