Ciclismo

Calor, viento, Montilla-Moriles y Mads Pedersen

El danés se impone en un final que en otros tiempos hubiera llevado el nombre de Alejandro Valverde

Mads Pedersen celebra su triunfo en Montilla
Mads Pedersen celebra su triunfo en MontillaJavier LizónAgencia EFE

Nació torcida la decimotercera etapa de la Vuelta. Un recorrido que llevaba desde Ronda, la serranía que gobernaba Curro Jiménez con la compañía de El Algarrobo y El Estudiante hasta la tierra de la Denominación de Origen Montilla-Moriles. Lugar de vinos y de sorprendentes vermús. Un camino complicado por el calor en la que acabó imponiéndose Mads Pedersen, el líder de la regularidad y que estuvo marcado por el positivo por Covid de Juan Ayusodesde la salida.

La etapa se hizo más dura de lo que se presumía. «Bastante más dura de lo esperado y de lo que se podía apreciar por la tele. Hemos ido todo el día encunetados, con viento fuerte que nos hacía ir incómodos y luchando por la posición, el final era duro. Hay mucha fatiga en el cuerpo y se va notando cada día», confesaba José Joaquín Rojas, el ciclista de Movistar.

Era una llegada que en otros tiempos hubiera llevado el nombre de Alejandro Valverde sin necesidad de comenzar la etapa. Pero el «Bala» apura sus últimos momentos como profesional y las piernas ya no son las mismas de antes. No está Valverde para disputar finales apretados con jóvenes en plenitud como el danés. Pero algo de lógica sí hubo en el final. Valverde fue campeón del mundo en 2018; Pedersen, en 2019. En el fondo es como si la etapa la hubiera ganado su heredero.

El final llamaba a la pelea. Y ahí quiso meterse también Primoz Roglic, en busca de una victoria y de unos segundos de bonificación que poder arrancar a Evenepoel. Pero no era suficientemente dura la llegada como para descartar a los velocistas. Detrás de Pedersen llegaron Coquard y Ackermnann. El esloveno aguantó para meterse entre los diez primeros, pero nada más.

Pedersen consigue su primera victoria en la carrera después de haber sido segundo en tres ocasiones. «No me importan mucho los segundos puestos. Por fin he dado una victoria a mi equipo, que ha hecho un gran trabajo. Ganar una etapa era el objetivo principal, pero ahora es mantener el maillot verde hasta Madrid», aseguraba después de la etapa el danés.

Pedersen no había ganado ninguna etapa hasta ahora, pero los esprints intermedios y la regularidad en las llegadas le vistieron de verde incluso antes de que abandonara Sam Bennett, su único rival por el maillot de los puntos. Sin el irlandés parecía obligado a ganar en la llegada a Montilla, pero el danés no siente la presión que le llega de fuera. «No he sentido la presión de los medios. Sólo tenía presión por ganar la etapa, pero la presión me la pongo yo», dice.

El maillot verde de la Vuelta no piensa en recuperar el maillot de campeón del mundo que ganó en 2019. «Este año estoy en un estado de forma muy bueno, pero tengo una vida fuera del ciclismo. Tengo una familia a la que no veo mucho. Tendría que ir a Australia después de la Vuelta y de muchas semanas fuera de casa», reconoce. La clasificación por puntos de la Vuelta ya le llena para esta temporada.