Ciclismo

Cuando Valverde perdió el miedo

El doctor Esparza supervisó su rehabilitación tras la lesión de rótula y le ayudó a recuperar la confianza para ganar el oro mundial.

Los ciclistas de la selección celebran el triunfo con Alejandro Valverde
Los ciclistas de la selección celebran el triunfo con Alejandro Valverde

El doctor Esparza supervisó su rehabilitación tras la lesión de rótula y le ayudó a recuperar la confianza para ganar el oro mundial.

«Un miedo que él tenía era golpearse en la rótula. Iba un poco como no te arrimes, no me toques. Un día que estaba en la rehabilitación le pegué un golpazo con la mano en la rodilla. Puso cara de susto y empezó a quejarse. ¿Tú crees que en el pelotón, si hay un esprint, no te vas a chocar con uno o con otro?», recuerda el doctor Francisco Esparza, el hombre que consiguió rehabilitar a Valverde para que siguiera siendo el mejor después de fracturarse la rótula en la primera etapa del Tour del año pasado.

«Es sólo una anécdota», explica el doctor, pero fue el primer paso para que perdiera el miedo a correr como antes. Y lo consiguió pronto. «Cuando vi que ganaba en la Vuelta a la Comunidad Valenciana dije “ya está”», asegura. Esa lesión, que hubiera retirado a cualquier otro, a él le sirvió de motivación. «Ha sido un estímulo extra. “Como estaba todo perdido, lo voy a hacer”, pensaba». Y eso ha hecho. El doctor se emocionó cuando vio a Valverde ganar el oro. «Hasta lloré de alegría», dice. No era para menos. «Recién caído pensaba que se me acababa la carrera deportiva. En el hospital ya pensaba que podría montar en bicicleta y luego que podría seguir siendo profesional. Al final de la temporada he conseguido catorce victorias, soy campeón del mundo y número uno de la UCI», explicaba Alejandro en el homenaje que le dio Movistar poco después de aterrizar en Madrid.

Muy pocos son capaces de regresar como lo ha hecho Valverde, pero no hay muchos capaces de hacer jornadas de rehabilitación que comenzaban a las ocho de la mañana y terminaban a las nueve de la noche. Por eso, el doctor Esparza no temía por su recuperación cuando le veía darlo todo en la Vuelta. «Muchas veces le dices “¿para qué disputas?” y él dice “para acabar antes”». Así es el nuevo campeón del mundo. Un caso de estudio. «Ha roto los moldes de la medicina. Lo normal es que una persona con 38 años y la lesión que ha tenido se tenga que olvidar del deporte. La medicina tiene que aprender de su cuerpo», afirma el doctor.

«Sabíamos que iba a volver a ganar después de la lesión», dice Mikel Zabala, preparador del Movistar Team. «Nunca va a dejar de ganar. Por edad irá ganando menos, pero se retirará ganando», añade. «Es superregular y superconsistente», asegura. Y los esfuerzos de la Vuelta, como se ha visto, no suponían un problema para conseguir el Mundial que tanto ha perseguido. «Tiene una capacidad de recuperación espectacular. Acabó la Vuelta francamente bien y sabíamos que estaba bien», afirma Zabala. «En la Vuelta no fue de menos a más, pero se ha corrido al nivel del Tour. Se ha subido la montaña muy fuerte. Y es que queremos que, con las mismas fibras, gane a Sagan en el esprint y a Yates en la montaña», explica. Pero eso es lo que hace Alejandro, llega arriba con los mejores en la montaña y gana al esprint como hizo el domingo en Innsbruck.

Valverde estaba convencido de que lo iba a conseguir. Es un ciclista que a veces transmite esa seguridad. Por eso ni siquiera se puso nervioso cuando un retraso en el vuelo que llevaba a la selección desde Granada a Madrid les hizo perder el enlace para Innsbruck. Perdieron un día, pero no le afectó. Tuvieron que dormir en Madrid y cuando llegaron al hotel, todos se fueron a tomar un helado. Como si no pasara nada. «Al llegar a Innsbruck me dio buen rollo encontrarme un grupo con Museeuw, Freire, Cipollini, Fondriest...». Todos ex campeones del mundo. Fue como si supiera que el próximo iba a ser él. Alejandro es ahora un hombre feliz, aunque ya admite tener una fecha de caducidad, los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.