Fútbol

Danone Nations Cup, Mundial de valores y culturas

El torneo se ha convertido en un referente internacional y crece imparable cada año

El Sevilla representó a España en la Danone Nations Cup y terminó tercero
El Sevilla representó a España en la Danone Nations Cup y terminó tercero

El torneo se ha convertido en un referente internacional y crece imparable cada año

«Una experiencia inolvidable»; «el mejor torneo que he jugado»; «competir en estos campos hace que nos sintamos como futbolistas profesionales». Son sólo algunas de las palabras con las que los chavales describen el Mundial de la Danone Nations Cup, que vivió otro exitazo y que es un referente internacional. Miles de niños de más de 32 países destinan cada año todo el trabajo y sacrificio para jugar esta competición.

Fiesta en París

Durante tres días, las selecciones de diferentes países de todo el mundo compitieron por llegar a la gran final de la mayor fiesta del fútbol. Los partidos de clasificación se jugaron a 20 minutos del centro de París. Un escenario inmejorable. Cuatro campos de hierba natural rodeados por un frondoso bosque. Además, el complejo en el que nos encontrábamos tenía un enorme pabellón que se acomodó para que niños, entrenadores, periodistas y demás participantes de la competición pudiesen comer y seguir con absoluta normalidad el transcurso del torneo.

La diversidad de culturas en la Danone Nations Cup es realmente enriquecedora. Un mismo deporte y miles de formas de sentirlo, de entrenarlo y de emocionarse. Era increíble escuchar a los chavales de Senegal, que cantaban mientras calentaban antes de los partidos, o ver las celebraciones de países como Egipto, que besaban el suelo cada vez que marcaban, o al entrenador de la selección de China, que hacía disfrutar a los niños mientras entrenaban.

España, ejemplar

El Sevilla representó a España en el Mundial. «La clave de este equipo es la humildad», decía Álex Torilo, entrenador del Sevilla. Razón no le faltaba. Nuestros chavales fueron ejemplo de deportividad y de compañerismo durante el torneo. Siempre levantando al rival después de perder, felicitándoles por el partido que habían hecho y celebrando cada victoria con respeto. Además, exhibieron el mejor fútbol de todo el torneo. En la fase de clasificación no encajaron ningún gol y marcaron 18. No fue casualidad que Manuel Bueno, delantero del Sevilla, ganase el premio al mejor jugador de la competición.

Final de ensueño

La final se disputó en el imponente estadio de Saint Denis ante más de 40.000 espectadores y con la presencia de varios embajadores de la competición como Blaise Matuidi, Patrick Kluivert y Simao Sabrosa. Realmente era emocionante. Los chavales de España consiguieron un más que merecido tercer puesto tras vencer a Brasil y recibir sólo dos goles en toda la competición. Como no iba a ser de otra manera, los niños del Sevilla animaron y consolaron a los brasileños tras el partido. Este año Alemania fue la gran vencedora de la Danone Nations Cup tras ganar a Japón en la tanda de penaltis. Una experiencia que seguro jamás olvidarán.